Trump notifica al Congreso inicio del proceso de renegociación de TLCAN

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"No todos los problemas en México pueden ser atribuidos al TLCAN. Sin embargo, muchos tienen una relación causal directa. El tratado reestructuró drásticamente la economía mexicana y cerró otros caminos de desarrollo tras la prohibición de aranceles de protección, apoyo a sectores estratégicos y controles financieros”. (Laura Carlsen)

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¿Qué le pasó al campo mexicano desde la entrada en vigor del TLCAN en enero de 1994?

Robert Lighthizer, representante comercial de la administración Trump, envió el jueves una carta a los legisladores estadounidenses en la que anuncia el inicio de un proceso de consultas de 90 días con el Congreso que abrirá la puerta a una renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) a partir del próximo 16 de agosto.

El funcionario dijo a periodistas que “el liderazgo del presidente sobre el comercio revertirá permanentemente la peligrosa trayectoria del comercio estadounidense”. Agregó que “si bien nuestra economía y empresas han cambiado considerablemente, el TLCAN no lo ha hecho. La mayoría de los capítulos están claramente obsoletos y no reflejan los estándares más recientes en los acuerdos comerciales de Estados Unidos”.

El déficit comercial de Estados Unidos con México llegó en 2016 a 62 mil millones de dólares. Y Trump hizo de la reducción de este déficit una de sus banderas de batalla. Es así que Lighthizer sugirió que su país buscará atraer de vuelta a empresas que trasladaron su producción a México.

“Cuando perdemos instalaciones de manufactura, perdemos los miles de empleos bien remunerados asociados con esas instalaciones, lo cual afecta directamente a los estadounidenses de clase media”, señaló el representante comercial.

 
La respuesta del gobierno de México

“El Gobierno de México se congratula por la notificación de intención del Gobierno de Estados Unidos a su Congreso para iniciar negociaciones con México y Canadá. Se trata de un paso importante en los procesos internos de Estados Unidos para modernizar el TLCAN”, señala el comunicado emitido por la Secretaría de Economía. Abunda “México espera un proceso de negociación constructivo, que permita aumentar la cooperación y la integración económicas y fomentar la competitividad regional”.

Otras voces no gubernamentales en México

Aunque casi no son tomadas en cuenta en los grandes medios de comunicación, existen voces en México que denuncian la dependencia alimentaría del país a raíz de la entrada en vigor del TLCAN en enero de 1994.

En marzo pasado, durante la rueda de medios El TLCAN y sus Efectos en el Sector Agropecuario de México, el académico de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México, Jorge Alfonso Calderón Salazar, dijo que después del desplome de la producción agrícola mexicana debido a la competencia a la que se vieron sometidos los agricultores con los de EU, casi 80 por ciento del arroz que se consume en México es importado, así como 31 por ciento del maíz, 65 por ciento del trigo, casi 40 por ciento de la carne de cerdo, 16 por ciento de la carne de aves y más de 16 por ciento de la leche, según datos del Cuarto Informe de Gobierno de Enrique Peña Nieto (2015-2016).

El académico añadió que debe cambiarse la política económica y promover la diversificación de las exportaciones para depender menos de Estados Unidos, fortalecer el mercado interno y renegociar el capítulo agropecuario del acuerdo.

El capítulo agrícola del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ha sido profundamente desfavorable para el país; ahora debe definirse una agenda propia de renegociación con nuevas reglas de regulación de la inversión extranjera, y que elimine el trato privilegiado a trasnacionales. “Será la firmeza, la solidez en las posturas negociadoras lo que permitirá la defensa de los intereses de México y de sus agricultores”.

 
Eduardo Pérez Haro, también académico de la Facultad de Economía, dijo en ese encuentro con medios que la discusión de ese tratado por parte del gobierno de Estados Unidos se centra en el sector de manufacturas y en particular en el automotriz y de autopartes.

Éste representa 90 mil millones de dólares, cerca de 23 por ciento del comercio exterior nacional, equivalente a los ingresos agregados por exportación de todo el sector agroalimentario, más las remesas, exportaciones petroleras e ingresos por turismo extranjero.

“Si el acuerdo se renegocia en contra de la economía mexicana, con el restablecimiento de aranceles como barreras al comercio exterior, eso terminará llevándonos a una condición recesiva”, consideró.

En tanto, el peso del sector agropecuario –fuerte en la exportación de jitomate y aguacate– es mínimo, representa el tres por ciento del producto nacional; no obstante, en el campo habitan 25 millones de mexicanos.

El gran problema es que en 35 años de apertura comercial, México descuidó la economía nacional y la formación de capital, el incremento de capacidades de producción y de comercio, por apostar al comercio exterior con Estados Unidos con la expectativa de que sería eterno.

 
Cuando el TLCAN cumplió su vigésimo aniversario en 2014, Laura Carlsen, directora del Programa de las Américas en el Centro para Políticas Internacionales, señaló:

“Se ha dicho mucho acerca del impacto en la pérdida de empleos en los Estados Unidos y el deterioro de las condiciones laborales, sin embargo, uno de los impactos más severos del TLCAN se vio reflejado en el sur de la frontera. La importación de maíz disminuyó el precio pagado a los campesinos, lo que provocó grandes migraciones hacia el norte. Además, empeoró los derechos laborales y las normas ecológicas, afectando a todos los trabajadores.

El TLCAN abrió un sendero de destrucción a través de México. Desde que el tratado entró en vigor en 1994, el crecimiento anual per cápita del país avanzó a un promedio de solamente 1.2 por ciento, uno de los más bajos en el hemisferio. El salario real cayó y el desempleo se incrementó considerablemente.

Con la entrada de maíz subsidiado y otras materias primas al mercado mexicano, los precios pagados a los pequeños productores cayeron y los campesinos se encontraron en condiciones que los volvieron incapaces de sobrevivir. Alrededor de dos millones de ellos se vieron obligados a abandonar sus tierras desde la firma del TLCAN. Al mismo tiempo, los precios de alimentos de consumo básico se incrementaron. Un caso particular y notorio es el de la omnipresente tortilla.

Como resultado, 20 millones de mexicanos viven en pobreza alimentaria. Veinticinco por ciento de la población no tiene acceso a la canasta básica alimentaria y una quinta parte de los niños sufre de malnutrición. Los corredores industriales y transnacionales contaminaron ríos y enferman a la población en áreas rurales; las mujeres suelen sufrir los impactos más fuertes.

No todos los problemas en México pueden ser atribuidos al TLCAN. Sin embargo, muchos tienen una relación causal directa. El tratado reestructuró drásticamente la economía mexicana y cerró otros caminos de desarrollo tras la prohibición de aranceles de protección, apoyo a sectores estratégicos y controles financieros”.

 
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