Kris Kobach, el racista peligroso que asesora a Trump sobre el plan del muro fronterizo con México

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Trump - Kobach

Por Rubén Luengas

Donal Trump es horrible, escandaloso, aborrecible, pero eso no impidió que “la bestia rubia” alcanzara a finales de mayo el número de delegados necesario para asegurar la nominación presidencial republicana. Falta ver si los “patrones” de ese partido deciden o no descarrilar su frenético asenso. Políticos como el dos veces aspirante a la nominación republicana, Pat Buchanan, estiman que sería “inevitable una revolución violenta” si se le llagara a negar a Trump la candidatura de su partido.

Para comprender “el misterio” del posicionamiento de Trump en la política, es indispensable comprender lo que la retórica y figura del magnate ha logrado proyectar en la psique de quienes le han apoyado con sus votos, en el contexto de un mundo dominado por el espectáculo y el entretenimiento, y en el que ha sido desdibujada la frontera entre poder corporativo y el poder político.

El Donald Trump bravucón y políticamente incorrecto, es percibido por el imaginario colectivo como la celebridad salvadora que gracias a sus millones se atreve a hablar sin pelos en la lengua y a retar “con independencia” y sin miedo, en nombre del pueblo estadounidense, a los poderosos de siempre, pero no desde la perspectiva reformadora de Bernie Sanders que dentro del parámetro ideológico estadounidense es percibida por sus detractores como “radical, sino desde una perspectiva sicológica de la preservación de la autoestima egocéntrica que proporciona auto-considerarse como “la única nación indispensable” del globo terráqueo. Quienes simpatizan con la retórica xenófoba de Trump, sin ser esto exclusivo entre los republicanos, sino algo que se da también también entre los demócratas, son “ciudadanos imperiales” convencidos de que su país es el celoso guardián de una iniciativa divina, de un destino manifiesto que les otorga el “derecho moral” de dictar, por las buenas o por las malas, el estado de cosas en el mundo.

“Nuestra fuerza militar ha sido vaciada, y en cambio estamos pidiendo a nuestros generales y líderes militares que se preocupen por el calentamiento global “, ha reclamado con amargura Donald Trump, agregando que el dominio militar estadounidense debe ser “incuestionable”.

Dentro de este panorama, es muy importante atender las declaraciones del sociólogo y crítico del sistema estadounidense Noam Chomsky en el sentido de que Estados Unidos vive un momento de descenso al barbarismo en el que el Partido Republicano ha virado hacia una derecha radical a raíz de la candidatura de Donald Trump.

“Si fuéramos honestos, diríamos algo que suene totalmente escandaloso y sin duda nos citarían fuera de contexto y llevaría a la histeria por parte de los sospechosos usuales”, dijo recientemente Chomsky al programa Democracy Now, “pero es un hecho que el Partido Republicano de hoy día califica como candidato a la organización más peligrosa en la historia de la humanidad”.

Para Chomsky, el posicionamiento de los republicanos en general sobre el problema del cambio climático y las armas nucleares es suficiente para llegar a esta conclusión. El cambio climático es “indiscutible”, aseguró el reconocido politólogo y lingüista, pero los republicanos defienden caer al “abismo” para “asegurarse de que nuestros nietos tengan la peor vida posible”.

Entre los simpatizantes de Trump existen también los tontos útiles, entre ellos latinos como la señora Sylvia Morales quien el pasado miércoles 25 de mayo llegó al Centro de Convenciones de Anaheim California para darle la bienvenida a Trump: “No soy la única latina que simpatiza con Trump. Muchos latinos aman a Trump en secreto, pero no lo dicen en público porque les da miedo de ser criticados”, dijo Morales al periódico Hoy Los Ángeles.

“Trump es honesto, abierto, tiene los pies en la tierra y estoy segura que si lo elegimos va a sacar a la gente inmigrante criminal que viene a este país para cometer delitos solamente”, remarcó la señora, cuyo sueño es que se cierre la frontera porque ya hay mucho “ilegal” en el país.

La nota del diario dice que Morales no quiso decir de qué país provenía, pero explicó que se consideraba demócrata hasta que surgió Donald Trump como candidato. La señora de 40 años de edad, llegó a Estados Unidos sin documentos hace 20 años y gracias a su marido pudo convertirse en ciudadana.

La señora Morales, residente de la ciudad de Los Ángeles, supo lo que fue cruzar la frontera sin documentos y no tener permiso de trabajo. Experimentó igualmente el decomiso de su auto por no tener licencia para conducir. No obstante, aboga ahora para que Trump se convierta en presidente y cierre la frontera que ella mismo cruzó sin documentos.

Independientemente del calificativo que cada quien quiera darle a la manera tan contradictoria de pensar de la señora Morales, la ubico entre el grupo de los tontos útiles, porque detrás de la candidatura de “la bestia rubia”, yacen demonios que exigen requisitos no reunidos por la señora Morales para salvarse de ser condenada a los infiernos. Uno de esos demonios es el actual secretario de Estado de Kansas, Kris Kobach, el autor de la infame ley S.B.1070 de Arizona que contenía elementos claros de discriminación racial, el mismo hombre que asesoró a Trump sobre el plan del muro fronterizo, y quien hace unos años asesoró también al candidato presidencial republicano Mitt Romney en la propuesta de la “autodeportación” de inmigrantes indocumentados.

Los simpatizantes latinos de Trump, debieran saber que Kris Kobach, quien ha brindado todo su apoyo al magnate, ha trabajado para un grupo de odio racista cuyo objetivo declarado es reducir, no el número de inmigrantes indocumentados, sino el número de personas no blancas en Estados Unidos. Kobach ha sido abogado de Immigration Reform Law Institute, el brazo legal de la organización Federation for American Immigration Reform, FAIR, que el Southern Poverty Law Center clasifica como un grupo de odio, fundado en 1979 por John Tanton quien escribió: “Gobernar es poblar. ¿La mayoría actual entregará pacíficamente su poder político a un grupo simplemente porque éste es más fértil? Mientras los blancos ven declinar su poder y el control de sus vidas, ¿se conformarán con desaparecer silenciosamente en la oscuridad o habrá una explosión?”.

FAIR ha recibido, según varios reportes publicados, más de un millón de dólares de financiamiento de una organización llamada Pioneer Fund, que se describe a sí misma como un grupo formado en la tradición evolutiva de Charles Darwin y de Francis Galton considerado este último el padre de la eugenesia por impulsar la aplicación de la selección artificial del ser humano para mejorar la raza. Durante los últimos 70 años, el Pioneer Fund ha financiado controvertidas investigaciones sobre raza e inteligencia con el propósito de demostrar “la superioridad de la raza blanca”. El mandato original del grupo era promover los genes de aquellos que pudieran ser considerados descendientes de las personas blancas que se asentaron en las primeras trece colonias antes de que se adoptara la Constitución.

Hace años abordé justo este tema en un artículo titulado, “Los Indeseados”, del que reproduzco este fragmento.

“Existen muchas otras evidencias de los vínculos actuales entre la perspectiva alucinante de la eugenesia encarnada en grupos o personas y la guerra desatada contra los inmigrantes indocumentados utilizados como chivos expiatorios para ocultar las verdaderas causas de la catástrofe económica y social que estamos contemplando dentro y fuera de los Estados Unidos. Los indocumentados no son la voz del problema que hay que silenciar, son el eco, no son causa, sino efecto, en sus países de origen y fuera de ellos, donde el maridaje entre las oligarquías nacionales e internacionales y su congénita imposición de prácticas económicas deshumanizadoras, les redujo al mínimo la opción de oportunidades y de una plena libertad para echar mano de herramientas que les permitan ser los orgullosos arquitectos de su propio destino y por eso es aberrante criminalizarlos, culparles , odiarles, como perverso es considerar la opción eugenésica que sigue viva en no sé cuántas mentes perturbadas y con delirios de grandeza”.

No imaginaba entonces que una de esas mentes perturbadas y con delirios de grandeza, pudiera llegar a obtener en el 2016 la nominación presidencial republicana, aunque sigo pensando que el senador Ted Cruz resultaba aún más peligroso que el propio Trump por su delirante carga de fascismo ideológico-religioso.

Mientras la “igualitaria sociedad” de las primeras trece colonias estadounidenses tenía dos importantes excepciones: los negros y los indios. Los primeros considerados mercancía propiedad de su dueño y sin derechos. Los indios considerados seres infrahumanos y por consiguiente ignorados convenientemente sus derechos de propiedad sobre tierras, bosques y agua, los protagonistas actuales del secuestro del Partido Republicano para conducirlo hacia una derecha racista, irracional y delirante, están montados de lleno en su campaña de tratar de garantizar la preservación de privilegios de la hegemonía blanca, actuando como secta más que como organización política y de espaldas a la realidad del país, cuyo imparable cambio demográfico tarde o temprano les arrollará como si estuvieran debajo de las patas de una manada de búfalos en estampida.

Socialista Digital

 
Artículo de Rubén Luengas originalmente publicado en: El Socialista Digital

 

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