Así sufren los niños palestinos cuando Israel derriba sus colegios y sus casas

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Las demoliciones de las infraestructuras han afectado desde enero a diciembre de 2016 a 909 personas, 366 adultas y 543 menores. "La vida no tiene sentido, es completamente inútil vivir esta vida”, clama una damnificada de 21 años.

El caso del colegio de Abu Nuwar es uno de los 41 incidentes críticos que han tenido lugar en las las 39 comunidades del Gobernorato de Jericó y Jerusalén Este con las que trabaja Médicos del Mundo.

La oleada de demoliciones en Cisjordania y Jerusalén Este en 2016 por parte de Israel tiene un impacto negativo en la salud de la población palestina, sobre todo en niños y niñas, cuyas consecuencias se pueden apreciar cada día. Así, “tras las demoliciones, el alumnado se mostraba hiperactivo, con miedo, ansiedad, inseguro y se distraía fácilmente”, relata una profesora de un colegio, según recoge un informe elaborado por Médicos del Mundo.

El colegio, situado en Abu Nuwar -una comunidad beduina de Jerusalén Este donde la mitad de la población son menores-, sufrió tres derribos parciales y varias confiscaciones de material escolar durante el pasado año. “En ocho meses los niños y niñas de Abu Nuwar han visto cómo en tres ocasiones el ejército demolía parte de su colegio”, cuenta el informe. Ahora, apunta la ONG, la barbería del pueblo se ha convertido en el aula de algunos niños.

Pese a ello, la orden de demolición del colegio sigue en pie y “las familias saben que es muy probable que el ejército israelí regrese de nuevo al colegio para demoler las clases”. Es más, “los niños y niñas viven con el temor constante de que el ejército se presente a demoler su colegio mientras están en clase”, aunque todas los derrumbes y confiscaciones se produzcan de madrugada.

543 niños afectados

El caso del colegio de Abu Nuwar es uno de los 41 incidentes críticos que han tenido lugar en las 39 comunidades del Gobernorato de Jericó y Jerusalén Este con las que trabaja Médicos del Mundo. El derribo de las infraestructuras ha afectado desde enero a diciembre de 2016 a 909 personas, 366 adultas y 543 niños y niñas.

El informe de la ONG, bajo el título La oleada de demoliciones en Cisjordania y Jerusalén Este en 2016 y su impacto en la salud mental de la población palestina, hace hincapié en las “situaciones de inseguridad, incertidumbre y estrés” que viven las familias palestinas desde el momento en el que reciben la orden de detención de los trabajos (en ciertos casos) o de demolición, hasta que se lleva a cabo el derribo, un proceso suele durar incluso años.

“Ocurren en muchos casos a primera hora de la mañana. Las fuerzas de seguridad israelíes entran en la comunidad y derriban y/o toman por la fuerza las estructuras objeto de derribo. Con frecuencia, las personas afectadas no tienen tiempo de poner a salvo su ganado o pertenencias personales”, expone la ONG.

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