Datos breves del contexto geopolítico de la #LeyDeSeguridadInterna en México

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Desde inicios del 2017 se viene concretando un nuevo pacto militar entre Estados Unidos (EUA), México y los países de Centroamérica para incrementar la presencia del Comando Sur de EUA en la frontera de Guatemala y México, lo que significaría que por primera vez en la historia reciente haya operaciones oficiales del ejército de los Estados Unidos en territorio mexicano

Los mexicanos no deben perder de vista lo que está pasando en Honduras, donde se están violando derechos humanos básicos en el nombre de la “seguridad interior”.

El 12 de marzo de 2015 en una audiencia del Comité de las Fuerzas Armadas del Senado de Estados Unidos, William Gortney, almirante de la marina de guerra y alto comandante del comando norte de Estados Unidos, declaró que México gastó más de mil millones de dólares en equipamiento militar durante 2014 a través del programa de Ventas Militares Extranjeras de Estados Unidos (FMS por sus iniciales en inglés).

Este aumento en las ventas militares a través del programa FMS cumplió un papel clave en lo que Gortney denominó “un hito histórico en las relaciones de seguridad (de Estados Unidos) con México”.

Muchas de las compras de México a través de la FMS están destinadas a fortalecer los esfuerzos de interceptación de drogas. En mayo de 2014, Estados Unidos le vendió provisionalmente a México 2.000 Humvees (vehículo militar multipropósito), por un valor de US$245 millones, para ser utilizados en la lucha contra las organizaciones narcotraficantes, informó el Congreso Norteamericano sobre América Latina (NACLA por sus iniciales en inglés).

 
Lo anterior no son los datos de un contexto ajeno a la reciente “aprobación” de la Ley de Seguridad Interior en México que ha sido rechazada por diferentes organismos, como la ONU, y calificada de “inconstitucional” por el Consejo Nacional del Sistema Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales, sumándose a las voces que sostienen que dicha ley es “un peligro para la efectiva tutela y garantía de los derechos humanos”. Tampoco es ajena la llamada Cumbre de Alto Nivel de hace unos meses en Miami que reunió a los líderes del Triángulo Norte de Centroamérica, México y Estados Unidos.

En una declaración en español firmada por más de 50 organizaciones y coaliciones de México, América Central y Estados Unidos, los grupos advierten que “todo sugiere que el punto central de esta Conferencia es hacer modificaciones sustanciales a la Alianza para la “Seguridad y la Prosperidad” para el Triángulo Norte Centroamericano, replanteándolo para promover una mayor inversión privada de Estados Unidos que intensifique el comercio de armas y equipos militares así como extender las Fuerzas Especiales del Comando Sur a Guatemala y en México.

Desde inicios del 2017 se viene concretando un nuevo pacto militar entre Estados Unidos (EUA), México y los países de Centroamérica para incrementar la presencia del Comando Sur de EUA en la frontera de Guatemala y México, lo que significaría que por primera vez en la historia reciente haya operaciones oficiales del ejército de los Estados Unidos en territorio mexicano. Hasta el momento hay muy poca información pública y oficial al respecto, sin embargo, la suma de algunos elementos nos permite concluir que se pretende una nueva ola en el histórico intervencionismo militar y económico de Estados Unidos en América Latina. Ante ello, como pueblos transfronterizos resistimos y nos oponemos rotundamente al despojo de nuestros territorios y nuestros cuerpos vía la ocupación militar, así mismo defendemos la vida, la dignidad y nuestra integridad: Misión Internacional de Observación de Derechos Humanos en la Frontera Guatemala – México

 
En el verano de 2014, América Central fue centro de atención en los Estados Unidos por primera vez desde las brutales guerras respaldadas por ese país en los años ochenta. Durante la llamada “crisis migratoria infantil”, miles de niños no acompañados llegaron buscando asilo en la frontera entre Estados Unidos y México, mientras las imágenes de madres y niños huyendo de la pobreza, pandillas y abuso doméstico llenaban los titulares . Por un momento, el público estadounidense se enfrentó al amargo e histórico legado del financiamiento del gobierno de su país, la capacitación y el armado de dictadores genocidas, el apoyo a oligarcas corruptos y la promoción de regímenes que aplicaran la desregulación económica y la privatización obsesiva causando devastadoras consecuencias en la región, incluidos los valores de eso que llamamos “democracia”.

Por lo anterior creemos que los mexicanos no deben perder de vista lo que está pasando en Honduras, donde su reciente proceso electoral está marcado por el fraude, por una hipocresía inconmensurable y donde en el nombre de la “seguridad interna”, ante el silencio de quienes tanto movían sus lenguas sobre la situación en Venezuela, se está violando con cinismo la dignidad humana y los valores de la democracia.

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