En 2018 se decidirá en México entre el “precipicio o el progreso” : Meade

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El miedo se ha venido utilizando desde hace ya décadas en las elecciones mexicanas y sus fabricantes están ya manufacturándolo y difundiéndolo en sus diferentes formas y presentaciones de cara al 2018

“El miedo y la ira se han constituido como políticas de Estado y como instrumentos de control y dominación generando un pueblo atemorizado, indignado y fastidiado”.

El precandidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la presidencia de México, José Antonio Meade Kuribreña, dijo este lunes que en la elección presidencial del 2018 los mexicanos decidirán entre “el precipicio o el progreso”.

El ex secretario de Hacienda se refirió a ese dilema entre “precipicio o progreso” en el contexto del acto en el que suscribió la plataforma político electoral 2018-2024 del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) afirmando igualmente que no se puede permitir “que las propuestas irresponsables, la fractura y la división sean pagadas por las próximas generaciones”.

Mead y su equipo están muy conscientes de que la política es un estado de ánimo a la hora de hacer proselitismo, y el miedo suele ser el principal sentimiento usado por los partidos políticos como ingrediente para buscar condicionar a su favor el voto.

Meade dijo ante dirigentes del PRI y del PVEM, así como de senadores y diputados de ambos partidos que lo más relevante debe ser garantizar el progreso de las familias y que “lo que éstas han ganado no se puede poner en riesgo”.

La nota periodística puede ser leída completa en el diario La Jornada

El miedo y la ira como estrategia en las campañas electorales

Andrés Valdez Zepeda

“Desde la antigüedad, la ira y el miedo se han usado como instrumentos de control,
dominación y movilización política por parte de las elites y grupos gobernantes.
Primero fue el miedo a la furia de los dioses y a la ira de la naturaleza y las
pestes por las destrucciones y cataclismos generados. Después, fue el miedo a
las guerras producidas por la disputa de los imperios por territorios y riquezas,
ante los efectos devastadores que las confrontaciones bélicas generaban.

En tiempos más modernos, bajo regímenes autoritarios y totalitarios, fue el miedo al comunismo, al militarismo y a los gobernantes tiranos, quienes se legitimaban en el poder por el uso de la fuerza y la instauración de una política del terror hacia sus opositores. Hoy día, bajo sistemas democráticos, es el miedo a la criminalidad y la violencia, a la debacle económica, a la pobreza, a los radicalismos y a terrorismo, entre otros.

De esta forma, el miedo y la ira se han constituido como políticas de Estado y como instrumentos de control y dominación generando un pueblo atemorizado, indignado y fastidiado. Ante un mundo con más violencia y criminalidad, aumenta más el miedo social y la ira de los ciudadanos ante la impotencia y la frustración.

La construcción y el ejercicio del poder político se sustentan, en parte, con base en la movilización de las emociones y sentimientos del ser humano. Ya no se apela a la razón, sino al sentimiento y la emoción de la gente. En esta estratagema, el miedo como verdugo de la creatividad y la libertad social, se ha instituido como un instrumento paradigmático de la política, usado por igual bajo regímenes tanto autoritarios y totalitarios como democráticos, ya que el miedo es un instrumento ejemplar de represión tanto en lo público como en lo individual”.

 
El miedo se ha venido utilizando desde hace ya décadas en las elecciones mexicanas y sus fabricantes están ya manufacturándolo y difundiéndolo en sus diferentes formas y presentaciones.

Texto de Sabina Berman sobre las manos limpiadoras de José Antonio Mead

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