Trump: “Es el momento de reconocer a Jerusalén como capital de Israel”

El presidente Trump ha ordenado al Departamento de Estado iniciar el proceso para trasladar a Jerusalén la embajada estadounidense en Israel, que ahora está en Tel Aviv. Un cambio que llevará al menos tres años. La medida promete generar nuevas tensiones en Oriente Medio y reducir las posibilidades de un proceso de paz entre israelíes y palestinos.

Trump aseguró que su decisión no debe interpretarse como una falta de compromiso con el proceso de paz entre israelíes y palestinos.

El presidente de Estados Unidos (EU) Donald Trump, ha reconocido este miércoles a Jerusalén como capital de Israel. Trump lo ha justificado diciendo que lo hace en nombre de “una nueva aproximación a un viejo conflicto” que enfrenta a israelíes y palestinos durante décadas.

“He decidido que es el momento de reconocer oficialmente Jerusalén como capital de Israel”. Con estas palabras, el presidente de EU acaba de poner fin a décadas de una cautelosa diplomacia de Washington en Medio Oriente convirtiendo a EU en el único país del mundo en reconocer dicho status.

La Casa Blanca ya había adelantado ayer que se realizaría el anuncio. Según el presidente se trata de un movimiento “pensado desde hace tiempo” que responde a una estrategia clara: si durante años no se han obtenido frutos en el proceso de paz entre israelíes y palestinos es porque hay que cambiar las cosas. “Repetir la misma fórmula sería un error”, ha declarado. Este acto “es la manera de conseguir la paz”.

El presidente de EU cumple así con una de sus promesas de campaña electoral, ignorando por completo diversas demandas internacionales, incluida la del Papa Francisco a quien el líder palestino, Mahmud Abbas, pidió intervenir para frenar a Trump. El Papa ha dicho que es esencial “reconocer los derechos de todos” en Tierra Santa como condición previa al diálogo y pidió asimismo que se respete el estatus reconocido por la legalidad internacional. Francisco realizó estos comentarios el miércoles por la mañana a un grupo de palestinos participantes en un diálogo interreligioso llevado a cabo en El Vaticano.

Poco antes de las palabras de Trump, el ayuntamiento de Jerusalén ya lo celebraba con una bandera de EU junto a una de Israel en las paredes de la Ciudad Vieja, en el este, zona palestina, según la demarcación acordada en 1949, justo después de la creación del estado de Israel en 1948. El líder palestino Mahmud Abas, el rey de Jordania y el monarca saudí advirtieron del “peligro” que conlleva este paso, que acaba con décadas de intentos diplomáticos en Oriente Próximo. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, señaló que era “una línea roja”, que podría llevar a la ruptura de relaciones diplomáticas.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha calificado de “histórica” la declaración de Trump y ha asegurado que se mantendrá el “statu quo” de los lugares santos en Jerusalén, según agencias. En un vídeo que ha sido colgado en su cuenta de Facebook asegura que la “identidad histórica” de su país está siendo reconocida. “Nuestra identidad nacional e histórica está recibiendo gestos importantes cada día, pero en especial hoy”, dice Netanayhu.

“Washington puede hacer esto debido al abandono que ha practicado la comunidad internacional sobre la cuestión palestina. Las guerras en Oriente Medio y la crisis de los refugiados, mas el seguidismo de Estados Unidos, han creado una profecía autocumplida. Al decir que el problema palestino no tiene solución han logrado empeorarlo. Y Trump lo corona con el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel, en contra del derecho internacional”, afirma Mariano Aguirre, analista internacional, autor de Salto al vacío, sobre Donald Trump. El Independiente

 

Jerusalén es la ciudad tres veces santa; lo es para cristianos, musulmanes y judíos. El poder simbólico del anuncio de Trump es enorme. Según escribe en Haaretz, Jeremy Ben-Ami, presidente del movimiento pacifista J Street, “Trump traerá más sangre y no más paz a Jerusalén”, una ciudad que en realidad, a juicio de Ben-Ami, en la realidad está compartida por dos pueblos que la reclaman como capital. El Independiente

 
Entre Noticias/Agencias

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