En 2025 el cempasúchil para Día de Muertos está en riesgo por modificaciones climáticas, competencia extranjera y crimen organizado

El cempasúchil, flor que ilumina los altares del Día de Muertos, enfrenta en 2025 su año más difícil: lluvias atípicas, sequías, agroquímicos, competencia extranjera y hasta el crimen organizado amenazan una tradición milenaria.

Resumen IA Por Groq

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Cempasuchil

El cempasúchil, símbolo del Día de Muertos, peligra por clima extremo, plaguicidas, importaciones baratas y abandono al campo mexicano.

En Xochimilco, Puebla, Oaxaca y Tlaxcala, los campos que solían teñirse de naranja con la llegada del cempasúchil hoy muestran un panorama desolador. La flor, símbolo del Día de Muertos y de la identidad cultural mexicana, enfrenta uno de sus peores años.

Productores reportan pérdidas severas por lluvias atípicas e incluso por sequías extremas. “Este 2025 nos pegó como nunca. Sembramos en julio con fe, pero las tormentas de septiembre se llevaron casi el 40% de lo cultivado”, relata un agricultor de San Gregorio Atlapulco, mientras observa sus parcelas encharcadas.

La superficie nacional sembrada se redujo a 18 mil hectáreas, frente a las 27 mil de ciclos anteriores, según estimaciones del sector. La caída golpea directamente a miles de familias que dependen de la flor y expone una tradición que podría perderse en manos de un sistema agrícola debilitado.

Manipulación climática

Aunque durante años se habló de “cambio climático” como parte de un fenómeno que involucra el avance industrial de toda la humanidad, varios productores y especialistas sostienen que detrás hay intereses corporativos muy específicos. Denuncian prácticas de geoingeniería como la dispersión de lluvias con yoduro de plata o el uso de tecnologías para desviar nubes, en beneficio de industrias específicas.

Un antecedente documentado ocurrió en 2016, cuando Vanguardia reveló que Volkswagen utilizaba cañones sónicos en su planta de Puebla para evitar lluvias que dañaran sus vehículos, afectando con ello a comunidades agrícolas cercanas.

En 2025, las consecuencias se repiten en distintas regiones: en Atlixco, Puebla, las inundaciones destruyeron más de 30 mil macetas de cempasúchil, según datos de la UPAEP; en Tlaxcala, la sequía redujo los rendimientos en un 15%, de acuerdo con la Secretaría de Fomento Agropecuario estatal; y en Xochimilco, 211 productores registraron pérdidas tras lluvias torrenciales equivalentes a un mes de precipitaciones en cuestión de horas, como queda visto, meterse con los ciclos naturales del clima puede acarrear tanto sequías como exceso de lluvias.

Un informe del CIMMYT confirma que aumentos de 1 a 2°C en zonas productoras, combinados con precipitaciones irregulares, deterioran la calidad de los pétalos y provocan la muerte de hasta el 20% de las plantas.

Uso de plaguicidas y pérdida de polinizadores

La situación se agrava con el uso indiscriminado de agroquímicos. En Oaxaca y Tlaxcala, la aplicación de glifosato ha reducido las poblaciones de abejas y mariposas, esenciales para la polinización del cempasúchil, lo que disminuye la floración entre un 10 y 15%, según el Instituto de Biología de la UNAM.

Expertos advierten que la falta de regulación en el uso de plaguicidas, sumada a la ausencia de programas de capacitación para alternativas orgánicas, incrementa los costos de producción y deteriora los ecosistemas.

Competencia desleal

Los productores también enfrentan la entrada masiva de flores importadas. China concentra el 75% de la producción mundial, gracias a semillas modificadas, y abastece el mercado mexicano con flores a bajo costo.

En 2024, México exportó apenas seis millones de tallos a Estados Unidos, mientras importaba flores asiáticas que ya representan el 30% del abasto en la Central de Abasto de la Ciudad de México. La diferencia de precios es evidente: un manojo de flores chinas cuesta 30 pesos, mientras que el mexicano alcanza los 70, apenas suficiente para cubrir los costos de producción.

Escaso apoyo gubernamental

Los apoyos oficiales resultan insuficientes. Programas como Producción para el Bienestar otorgan alrededor de seis mil pesos por productor, cantidad que no cubre las pérdidas ocasionadas por lluvias intensas, sequías o competencia externa.

En Xochimilco, pese a que en años previos la producción aumentó en más de 400% gracias a la Sedema, las inundaciones de 2025 evidenciaron la fragilidad del sector: los productores esperaron días para recibir ayuda limitada a insumos básicos.

La Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA) calcula que, en los últimos tres años, se han abandonado más de cuatro millones de hectáreas agrícolas por falta de incentivos y regulaciones que favorezcan al productor nacional.

Crimen organizado y corrupción

La inseguridad también golpea al campo. En estados como Sinaloa, Guerrero y Tlaxcala, grupos criminales cobran cuotas de hasta 20% de la cosecha o controlan el acceso al agua de riego.

Transparencia Internacional señala que en México los subsidios agrícolas suelen desviarse hacia empresas fantasma vinculadas al crimen organizado. Además, la impunidad en los asesinatos de activistas en defensa de la tierra refleja la colusión entre políticos y grupos delictivos.

Un símbolo cultural en riesgo

Ante el panorama, expertos del CIMMYT y de la UNAM insisten en la urgencia de invertir en semillas más resistentes, impedir el aumento de transgénicos, regular los insecticidas, imponer aranceles a las importaciones y reforzar la seguridad en el campo.

El cempasúchil, más que una flor ornamental, es un emblema cultural. Su desaparición de los altares del Día de Muertos pondría en entredicho no solo una tradición centenaria, sino también la soberanía agrícola y cultural de México.

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