El caso más doloroso es el de Andrés Manuel López Obrador y su entorno. Durante años, Cárdenas fue un incordio para el proyecto morenista: criticó la intolerancia, advirtió sobre los riesgos de los bloqueos y denunció la sordera del “Movimiento” ante las objeciones internas
La hipocresía que rodea la muerte de Cuauhtémoc Cárdenas es un ejemplo nauseabundo de la política mexicana: quienes lo vilipendiaron, lo arrinconaron o simplemente le negaron el reconocimiento en vida, ahora se deshacen en elogios póstumos y lágrimas de cocodrilo. Es la vieja máxima de que “el respeto llega con el pésame”, y resulta particularmente cínica viniendo de quienes tuvieron el poder y la plataforma para reconocerlo cuando aún podía escuchar.
El caso más doloroso es el de Andrés Manuel López Obrador y su entorno. Durante años, Cárdenas fue un incordio para el proyecto morenista: criticó la intolerancia, advirtió sobre los riesgos de los bloqueos y denunció la sordera del “Movimiento” ante las objeciones internas. En 2023, AMLO no tuvo empacho en calificarlo públicamente como “adversario político” tras su participación en Mexicolectivo, un colectivo crítico de la Cuarta Transformación. Sin embargo, apenas murió, AMLO lo llamó “precursor” y reconoció que sin él “otra sería la realidad política del país”, el mismo hombre al que se le cerraron las puertas y se le desfiguró su herencia de pronto se vuelve un prócer intocable. Como bien señala un tuit de la propia militancia morenista, “se cansaron de exhibirlo, de vilipendiarlo y comprarlo… y ahora quieren lucrar con su muerte”.
Pero no son solo los morenistas. La clase política entera, incluidos el PRI y el PAN, se sumó al coro de condolencias. Vicente Fox, que en vida lo vio como un rival incómodo, ahora dice que “siempre reconoció en él a un hombre de convicciones firmes”, aunque en el mismo mensaje remata que “no dejó ningún legado positivo… nos dejó a AMLO”.
Felipe Calderón, cuyo gobierno fue criticado por Cárdenas, tuiteó un pésame impecable. Y el propio PRD, que lo fundó y luego lo dejó solo, lamenta que “en Morena se distancien de la izquierda al lanzar críticas contra Cuauhtémoc”. La amnesia es selectiva: en vida, muchos de estos mismos actores lo tildaron de “populista”, “demagógico” o “intolerante a la crítica”, o guardaron un silencio cómplice cuando fue ninguneado.
La crítica póstuma no es ilegítima per se. Es válido analizar las luces y sombras de su gobierno en Michoacán o sus errores estratégicos, como hacen algunos análisis serenos. Lo obsceno es el doble estándar: utilizar la muerte para blanquear una relación de hostigamiento o para montarse en el réquiem y fingir una estima que nunca se tuvo. Quien realmente respeta a un adversario se lo dice en vida, no espera a que el ataúd esté cerrado para descubrir sus virtudes. La política mexicana tiene un problema grave de congruencia: llora en público a quien despreció en privado, y convierte el duelo en un acto de hipocresía ritual.
EL DOLOROSO TWITT…
A LOS INQUISIDORES DE MORENA:La hipocresía que rodea la muerte de Cuauhtémoc Cárdenas es un ejemplo nauseabundo de la política mexicana: quienes lo vilipendiaron, lo arrinconaron o simplemente le negaron el reconocimiento en vida, ahora se deshacen en elogios póstumos y lágrimas de cocodrilo. Es la vieja máxima de que “el respeto llega con el pésame”, y resulta particularmente cínica viniendo de quienes tuvieron el poder y la plataforma para reconocerlo cuando aún podía escuchar.
El caso más doloroso es el de Andrés Manuel López Obrador y su entorno. Durante años, Cárdenas fue un incordio para el proyecto morenista: criticó la intolerancia, advirtió sobre los riesgos de los bloqueos y denunció la sordera del “Movimiento” ante las objeciones internas. En 2023, AMLO no tuvo empacho en calificarlo públicamente como “adversario político” tras su participación en Mexicolectivo, un colectivo crítico de la Cuarta Transformación. Sin embargo, apenas murió, AMLO lo llamó “precursor” y reconoció que sin él “otra sería la realidad política del país”, el mismo hombre al que se le cerraron las puertas y se le desfiguró su herencia de pronto se vuelve un prócer intocable. Como bien señala un tuit de la propia militancia morenista, “se cansaron de exhibirlo, de vilipendiarlo y comprarlo… y ahora quieren lucrar con su muerte”.
Pero no son solo los morenistas. La clase política entera, incluidos el PRI y el PAN, se sumó al coro de condolencias. Vicente Fox, que en vida lo vio como un rival incómodo, ahora dice que “siempre reconoció en él a un hombre de convicciones firmes”, aunque en el mismo mensaje remata que “no dejó ningún legado positivo…
Pero no son solo los morenistas. La clase política entera, incluidos el PRI y el PAN, se sumó al coro de condolencias. Vicente Fox, que en vida lo vio como un rival incómodo, ahora dice que “siempre reconoció en él a un hombre de convicciones firmes”, aunque en el mismo mensaje remata que “no dejó ningún legado positivo… nos dejó a AMLO”. Felipe Calderón, cuyo gobierno fue criticado por Cárdenas, tuiteó un pésame impecable. Y el propio PRD, que lo fundó y luego lo dejó solo, lamenta que “en Morena se distancien de la izquierda al lanzar críticas contra Cuauhtémoc”. La amnesia es selectiva: en vida, muchos de estos mismos actores lo tildaron de “populista”, “demagógico” o “intolerante a la crítica”, o guardaron un silencio cómplice cuando fue ninguneado.
La crítica póstuma no es ilegítima per se. Es válido analizar las luces y sombras de su gobierno en Michoacán o sus errores estratégicos, como hacen algunos análisis serenos. Lo obsceno es el doble estándar: utilizar la muerte para blanquear una relación de hostigamiento o para montarse en el réquiem y fingir una estima que nunca se tuvo. Quien realmente respeta a un adversario se lo dice en vida, no espera a que el ataúd esté cerrado para descubrir sus virtudes. La política mexicana tiene un problema grave de congruencia: llora en público a quien despreció en privado, y convierte el duelo en un acto de hipocresía ritual.
Historia y Geopolítica.— HISTORIA Y GEOPOLÍTICA 🌐 (@Geopolitik_2030) October 29, 2026
🔴 Marcos Rascón acusa a López Obrador de organizar las rechiflas contra Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo en 2005. Señaló que el objetivo fue acabar con el liderazgo político del ingeniero https://t.co/LuwFGm3hPd
— Emeequis (@emeequis) October 29, 2026
Redacción | Entre Noticias
“Los derechos humanos se violan no solo por el terrorismo, la represión, los asesinatos sino también por la extrema pobreza e injusticia, origen de las grandes desigualdades.”






