La razón por la que México nunca romperá relaciones con Israel se llama Juan Ramón de la Fuente, abiertamente sionista y hoy secretario de Relaciones Exteriores de México

La presencia de Juan Ramón de la Fuente como canciller de México desata críticas por su cercanía con el sionismo, especialmente siendo receptor en 2015 del Premio Jerusalem, otorgado por organizaciones sionistas, y por definir el sionismo como una “añoranza por la Tierra Prometida”. Su relación con instituciones israelíes, elogios al modelo de salud de ese país y a sus vínculos con figuras del establishment político han generado dudas sobre la postura de México frente al conflicto palestino-israelí. Aunque De la Fuente defiende principios de neutralidad, su historial y la negativa reciente del gobierno de Sheinbaum a calificar como genocidio el asedio en Gaza han llevado a cuestionar si México ya ha adoptado en las formas una postura pro-israelí en los hechos más allá del discurso.

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El artículo analiza la controversia por la cercanía de Juan Ramón de la Fuente con el sionismo y su impacto en la política exterior de México frente al conflicto palestino-israelí.

La designación de Juan Ramón de la Fuente Ramírez como secretario de Relaciones Exteriores de México dentro del gobierno de Claudia Sheinbaum ha reavivado el debate sobre su relación con el sionismo y además el reciente recordatorio de que el funcionario también recibió el Premio Jerusalem en el año 2015, un galardón otorgado por el municipio de Jerusalén, la Organización Sionista Mundial y el Consejo Sionista de México. Este reconocimiento, que celebra la «hermandad» con la comunidad judía, ha generado controversia debido a las implicaciones políticas y éticas del sionismo, especialmente en el contexto del asedio por parte de Israel sobre la población de Palestina, donde las acusaciones de genocidio han marcado el discurso internacional. A continuación, exploramos la trayectoria de De la Fuente, su vinculación con el sionismo y las preguntas que surgen sobre su papel como canciller mexicano.

Un Académico y Político de Prestigio

Juan Ramón de la Fuente, de 73 años, es una figura prominente en la vida pública mexicana. Médico psiquiatra formado en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y en la Clínica Mayo de Rochester, Minnesota, ha acumulado una destacada carrera como académico, científico y funcionario público. Fue rector de la UNAM (1999-2007), donde lideró la recuperación (y represión del movimiento estudiantil) de la institución tras una prolongada huelga, y secretario de Salud (1994-1999), periodo en el que impulsó la creación de la Comisión Nacional de Arbitraje Médico (CONAMED) y la introducción de medicamentos genéricos. Su labor le ha valido reconocimientos como el Premio Nacional de Ciencias y Artes en 2006 y 19 doctorados honoris causa en universidades de Europa, América Latina y Norteamérica.

Sin embargo, su trayectoria no se limita al ámbito académico o sanitario. De la Fuente ha mantenido una relación cercana con la comunidad judía mexicana y con instituciones israelíes, lo que lo llevó a ser galardonado con el Premio Jerusalem en 2015, un reconocimiento que ha desatado críticas debido a su conexión con el sionismo, una ideología y movimiento político que aboga por el establecimiento y mantenimiento de un Estado judío en Palestina y que impulsa hoy al Estado de Israel en sus operaciones militares en territorio palestino, y más destacadamente en la franja de Gaza.

El Premio Jerusalem: un reconocimiento abiertamente sionista

El Premio Jerusalem, otorgado anualmente a personas o instituciones no judías que demuestren «hermandad» con la comunidad judía, fue entregado a De la Fuente el 24 de noviembre de 2015 en el centro comunitario Ramat Shalom de la Ciudad de México. Según reportes de la época, el galardón reconoció el apoyo del exrector de la UNAM a los judíos e israelíes radicados en México, así como su vinculación con instituciones como el Instituto Cultural México-Israel y el Museo Memoria y Tolerancia, del cual es miembro del patronato.

En su discurso de aceptación, De la Fuente ofreció una definición del sionismo que ha sido citada ampliamente: “Entiendo el sionismo como una expresión política y social de la añoranza por la Tierra Prometida”. Esta declaración, publicada por la agencia Enlace Judío, refleja una visión que enmarca al sionismo como un movimiento de anhelo histórico y cultural, ligado a la diáspora judía tras la destrucción del Templo de Jerusalén. Sin embargo, esta interpretación ha sido cuestionada por quienes ven en el sionismo no solo un proyecto cultural, sino una ideología nacionalista con profundas implicaciones políticas, particularmente en el contexto del acoso bélico al pueblo palestino.

De la Fuente también destacó su relación con Israel, señalando que, como secretario de Salud, realizó una de sus primeras visitas oficiales a ese país para estudiar su sistema de salud, el cual calificó como “razonablemente bueno”. Además, expresó admiración por la transformación de Israel en un “lugar de desarrollo y prosperidad” y por Jerusalén como una ciudad de “trascendencia humana”. Estas posturas, junto con su intento de implementar en México estrategias de innovación inspiradas en la Universidad de Tel Aviv y el Instituto Weizmann, han alimentado las críticas que lo asocian con una postura favorable al proyecto sionista.

¿Qué es el sionismo?

El sionismo, como ideología y movimiento político, surgió a finales del siglo XIX bajo el liderazgo de Theodor Herzl, quien en su libro El Estado Judío (1896) propuso la creación de un hogar nacional para el pueblo judío en respuesta al «antisemitismo» en Europa. Este movimiento culminó con la fundación del Estado de Israel en 1948, pero también marcó el inicio del conflicto con la población palestina, cuya expulsión masiva durante la Nakba (catástrofe) de 1948 desplazó a cientos de miles de personas de sus tierras.

En el contexto actual, el sionismo es objeto de intensas críticas debido a las políticas de Israel en los territorios ocupados, incluyendo Cisjordania, la Franja de Gaza y Jerusalén Este. Organizaciones de derechos humanos, como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, han acusado a Israel de cometer crímenes de lesa humanidad, incluyendo apartheid y, en algunos casos, genocidio, particularmente tras las ofensivas militares en Gaza que, según reportes de 2023 a 2025, han dejado decenas de miles de muertos, en su mayoría civiles, incluyendo niños y mujeres. Estas acusaciones han polarizado el debate internacional, con algunos sectores defendiendo el derecho de Israel a la autodefensa y otros condenando lo que describen como una limpieza étnica sistemática.

En este marco, la aceptación del Premio Jerusalem por parte de De la Fuente y su definición del sionismo como una “añoranza” en 2015 han sido interpretadas por críticos como una simplificación que ignora las implicaciones coloniales y violentas del movimiento sionista. De la Fuente ha recibido acusaciones de alinearse con un Estado que perpetúa un genocidio contra el pueblo palestino.

México ¿neutral?

Como secretario de Relaciones Exteriores, De la Fuente ha subrayado su compromiso con los principios constitucionales de la política exterior mexicana, incluyendo la no intervención, la autodeterminación de los pueblos y la promoción de la paz. En octubre de 2024, al presentar las prioridades de su gestión, destacó la defensa de los mexicanos en el exterior, el fortalecimiento de las relaciones con América del Norte y América Latina, y el perfeccionamiento del Modelo Mexicano de Movilidad Humana. También reafirmó el compromiso de México con la paz y la seguridad internacionales, en línea con su historial como embajador ante la ONU, donde participó en iniciativas relacionadas con operaciones de paz y derechos humanos.

Sin embargo, su historial de apoyo al sionismo plantea interrogantes sobre cómo manejará México su postura en el conflicto palestino-israelí. Históricamente, México ha mantenido una posición de «neutralidad» en este tema, aunque con episodios de tensión. En 1975, durante el gobierno de Luis Echeverría, México votó a favor de la Resolución 3379 de la ONU, que equiparaba al sionismo con el racismo, lo que desató un boicot turístico por parte de la comunidad judía estadounidense y tensiones diplomáticas con Israel. Emilio Rabasa, entonces canciller, viajó a Israel para mitigar el conflicto, declarando que “no hay discriminación en Sión” y buscando restablecer relaciones cálidas. Este episodio ilustra la delicadeza de la postura mexicana en el conflicto, un equilibrio que De la Fuente debería mantener en un contexto global aún más polarizado, sin embargo mantener a un Secretario de Relaciones Exteriores de apoyo abiertamente sionista y la reciente negativa del gobierno mexicano, este 23 de junio pasado, en voz de Claudia Sheinbaum de señalar como genocidio el constante asedio bélico en Gaza, hacen pensar que más que neutral, México ya ha asumido una postura pro-israelí por debajo de la mesa.

Las críticas a De la Fuente no solo se centran en su Premio Jerusalem, sino también en su cercanía con figuras asociadas al establishment político mexicano, como José Narro Robles y Jacobo Zabludovsky, y en su relación con la presidenta Sheinbaum, a quien algunos acusan de alejarse de los principios de izquierda al integrar a figuras como De la Fuente en su gabinete. Publicaciones como Silabario de Política han sugerido que su influencia podría orientar la política exterior hacia intereses alineados con Estados Unidos e Israel, en detrimento de una postura más crítica hacia las acciones de este último en Palestina, augurio que al parecer se está convirtiendo en realidad.

Por otro lado, defensores de De la Fuente argumentan que su relación con la comunidad judía y su reconocimiento por parte de instituciones sionistas no implica un respaldo automático a las políticas de Israel. Su trayectoria como académico y diplomático sugiere una visión pragmática, enfocada en el diálogo y la cooperación internacional. Durante su paso por la ONU, De la Fuente participó en iniciativas de paz y derechos humanos, lo que podría indicar una postura más matizada en el manejo del conflicto palestino-israelí, pero también en su momento De la Fuente, como representante mexicano en la ONU se negó a respaldar la postura rusa contra la glorificación del nazismo que propuso el gobierno de Putin.

La presencia de Juan Ramón de la Fuente como canciller de México coloca su historial bajo un escrutinio renovado. Su recepción del Premio Jerusalem y sus declaraciones sobre el sionismo, aunque enmarcadas en un contexto cultural e histórico, han generado preocupación entre quienes exigen una política exterior mexicana que condene con firmeza las violaciones a los derechos humanos en Palestina. De la Fuente enfrenta ahora el desafío de equilibrar los principios de supuesta neutralidad, al menos en el discurso y la cooperación internacional con las demandas de una ciudadanía cada vez más crítica de las políticas sionistas.

Mientras México busca consolidar su papel como “país puente” en la diplomacia global, la trayectoria de De la Fuente es mirada con lupa por las voces críticas. Aún le resta tiempo ante la Secretaría de Relaciones Exteriores y se espera que sea cada vez más evidente cuál es la postura oficial del Estado ante un genocidio como el que sucede en Medio Oriente, recordando siempre que la historia también habla de que el silencio es complicidad.

El debate no se limita a Juan Ramón de la Fuente

Se suman a esta polémica la adhesión de figuras prominentes de la comunidad judía mexicana, como David Kershenobich Stalnikowitz, y las posturas de Sheinbaum como jefa de Gobierno de la Ciudad de México, cuando calificó una protesta pro Palestina como antisemita, prometiendo erradicar el «antisemitismo» en la capital. Activistas pro Palestina argumentaron que la protesta no estaba dirigida contra la comunidad judía, sino contra las políticas del Estado sionista de Israel.

La postura de Claudia Sheinbaum, quien como jefa de Gobierno acusó de antisemitismo a una protesta pro Palestina, añade una capa de complejidad a la discusión, sugiriendo una sensibilidad particular hacia la comunidad judía que podría influir en la política exterior. Mientras México busca consolidar su papel en la diplomacia global, las decisiones de De la Fuente y Sheinbaum serán cruciales para determinar si el país puede mantener su compromiso con la justicia y la paz en un contexto internacional marcado por la polarización y el sufrimiento humano.

¿Quién gobierna a México? la Sheinbaum de 2009 que escribió el artículo «Salvar al mundo que hoy se llama Gaza», la que se niega a calificar como genocidio lo que ocurre con el pueblo palestino, o bien alguna otra fuerza que desde las sombras o no tanto, tiren los hilos del gobierno mexicano y que sean ellos los que a su vez impusieron la presencia de un canciller como el que hoy tiene México. ¿Qué opinas?

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Rubén Luengas
“Los derechos humanos se violan no solo por el terrorismo, la represión, los asesinatos sino también por la extrema pobreza e injusticia, origen de las grandes desigualdades.”

por Jorge Bergoglio (Papa Francisco)

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Vía Entre Noticias · Rubén Luengas  @rubegluengas

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