Aunque el acuerdo se presenta como un instrumento de cooperación internacional frente a futuras emergencias sanitarias, la verdad es que esto representa un peligro latente para la libertad de las personas en todo el mundo.
Se trata de un acuerdo que conlleva un grave riesgo de concentración global del poder público en materia sanitaria, en desmedro de las soberanías nacionales y los mecanismos institucionales de control de las decisiones políticas.
Países clave como EE.UU. y Argentina no participaron. Algunos países se abstuvieron. Once países no apoyaron: Polonia, Eslovaquia, Jamaica, Ucrania, Irán, Italia, Rusia, Bulgaria, Guatemala, Paraguay e Israel.
Gracias a la iniciativa de la sociedad civil y el planteo llevado adelante por varios países, se eliminaron más de 50 cláusulas sumamente polémicas y peligrosas: cláusulas que habilitaban censura y restricciones a la libertad de expresión; cuotas obligatorias de distribución de tests y vacunas; exenciones automáticas de patentes; un mecanismo de cumplimiento con sanciones reales; y transferencia de tecnología obligatoria (quedó como recomendación voluntaria)). Además, se agregó una “cláusula de soberanía” en virtud de la cual se permite a los Estados-parte preservar su autonomía frente a las decisiones del tratado. La misma puede usarse para oponerse o retirarse del mismo.
Cabe recordar que el pasado 7 de Mayo, el Senado de la Nación Argentina declaró formalmente su “profunda preocupación” en relación a este acuerdo, que entonces aún se encontraba en ciernes, así como a las enmiendas introducidas al Reglamento Sanitario Internacional (RSI) en la Asamblea de la Salud celebrada el año pasado. Dicha declaración se hizo a instancias de un proyecto que había sido presentado por el senador Antonio J. Rodas, en cuya preparación hemos tenido el honor de participar activamente. La Cámara Alta acompañó la iniciativa de forma unánime. La misma reza:
“El Senado de la Nación declara su más profunda preocupación ante las enmiendas acordadas en relación al Reglamento Sanitario Internacional y el compromiso asumido para culminar, en plazo de un año, las negociaciones tendientes a un acuerdo sobre pandemias de alcance mundial, en el marco de la Organización Mundial de la Salud; por cuanto tales disposiciones implicarían menoscabar la soberanía nacional de nuestro país, poner en riesgo la salud integral de sus habitantes, vulnerar la intimidad, la libertad y/o la propiedad de los mismos, afectar seriamente el erario público argentino y/o alterar el intercambio de bienes y servicios en el orden internacional”. Diario de Vallarta
La OMS aprobó el acuerdo sobre pandemias que permite imponer cuarentenas mundiales
Detrás de esta supuesta “colaboración sanitaria mundial”, se esconde una herramienta para reimponer medidas autoritarias como las que se vivieron durante la pandemia de COVID-19, cuando millones de ciudadanos en todo el mundo vieron restringidas sus libertades más básicas en nombre de la salud pública.
Durante aquellos años oscuros, gran parte de los gobiernos del mundo aplicaron cuarentenas prolongadas, confinamientos masivos, el cierre indiscriminado de escuelas y comercios, toques de queda, restricciones de movilidad y la imposición de medidas sanitarias bajo amenaza de cárcel, que perjudicaron gravemente la vida social y económica, dejando una marca de desconfianza que hoy motiva a gran parte de la sociedad a rechazar este tipo de acuerdos.
Todo ello fue justificado como una “respuesta sanitaria”, pero derivó en un autoritarismo, vigilancia y control de las personas sin precedentes. Se impusieron pasaportes sanitarios, se persiguió la disidencia científica y se promovió la censura en redes sociales para silenciar voces críticas sobre las medidas sanitarias.NO SE PIERDAN NINGUNA NOTICIA: Click aquí para sumarte GRATIS al canal de noticias de La Derecha Diario en WhatsApp.Un hombre con gafas y traje oscuro habla en una conferencia de prensa frente a un fondo azul con el logotipo de la Organización Mundial de la Salud.
El acuerdo aprobado por la OMS concede al organismo autoridad para imponer medidas coercitivas a los Estados Miembros firmantes. A pesar de muchas veces calificarlo como “sugerencias“, los antecedentes que dejó la pandemia del COVID-19 demuestran que las recomendaciones de la OMS se transforman fácilmente en presiones políticas y económicas para controlar a los gobiernos.
La historia reciente ha demostrado que en tiempos de crisis, la libertad suele ser la primera víctima. Si no se vigilan con atención estos acuerdos globales, podríamos estar sembrando las bases de un nuevo autoritarismo sanitario disfrazado de cooperación internacional. Alerta Digital
Si no me creyeron a mí, por lo menos tómense unos minutos para escuchar a Gustavo Salle Lorier (@sallelorier ).
Pfizer confesó que mintió, y aún así, siguen repitiendo como loros que "las vacunas salvan vidas." 🐑🐑
Qué periodista argentino se anima a difundir el video?… pic.twitter.com/elJQ9O1eL9
— Vivian (@SoloFreedomX) April 1, 2025
🚨🇺🇾 l Extracto de la intervención del diputado Gustavo Salle, en la sesión de debate sobre la creación de la INVESTIGADORA de la PANDEMIA, donde menciona el encarcelamiento y formalización de los integrantes de la Caravana por la Verdad, el 23 de abril de 2021 en la plaza San… pic.twitter.com/VRV2ShQNmG
— Tertulias Liberales (@TertuliasLiber1) April 9, 2025
Entre Noticias
“Los derechos humanos se violan no solo por el terrorismo, la represión, los asesinatos sino también por la extrema pobreza e injusticia, origen de las grandes desigualdades.”






