Cómo engaña Spotify a sus usuarios y el papel que juega para desplazar a los artistas reales usando inteligencia artificial

Spotify ha sido acusado de usar inteligencia artificial para crear bandas y canciones ficticias, como The Velvet Sundown, con el fin de reducir el pago de regalías a artistas reales. Estas prácticas han generado indignación entre músicos y usuarios, que denuncian el engaño y la pérdida de ingresos. La plataforma lo niega, pero crece la presión para regular el uso de IA en la música y proteger a los creadores humanos. Más allá del ámbito musical, este caso abre un cuestionamiento más amplio: ¿estamos entrando en una era donde la inteligencia artificial desplazará al ser humano en todos los sectores laborales? La creciente sustitución de trabajadores por sistemas automatizados plantea serias implicaciones éticas, sociales y económicas que deben ser abordadas con urgencia.

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Spotify enfrenta críticas por llenar listas de reproducción con bandas generadas por inteligencia artificial, como The Velvet Sundown o Aventhis, sin músicos reales detrás, desviando regalías de artistas humanos. Esta estrategia ha provocado protestas, cancelaciones de suscripciones y acusaciones de fraude masivo en el ecosistema musical.

La Inteligencia Artificial (IA) está transformando industrias, y en la música, plataformas como Spotify enfrentan críticas por usar IA para generar contenido, como bandas y cantantes ficticios, falsos completamente, inexistentes en el mundo real. Esto reduce las regalías para artistas verdaderos, causando protestas y abandono de usuarios que sienten que se les engaña con contenido artificial.

Investigaciones recientes, como reportes en Tom’s Guide y Music Business Worldwide, muestran que Spotify tiene bandas como The Velvet Sundown, con más de 550,000 oyentes mensuales, sospechosas de ser generadas por IA, sin presencia real en redes sociales. Esto ha llevado a acusaciones de que Spotify usa estas bandas para llenar listas de reproducción y reducir costos en regalías, desatando críticas de artistas y usuarios.

Músicos, especialmente independientes, han expresado en foros y medios como The Guardian que la música IA les quita ingresos y visibilidad, con algunos considerando abandonar Spotify. Spotify, por su parte, asegura que apoya la IA si es legal y no genera música directamente, pero los críticos argumentan que no protege lo suficiente a los artistas humanos.

Parece probable que esta tendencia continúe, con llamados a regulaciones para equilibrar innovación y protección de creadores. La evidencia sugiere que el futuro de la música dependerá de cómo plataformas como Spotify manejen este dilema, afectando tanto a artistas como a usuarios.

La controversia sobre el uso de la Inteligencia Artificial (IA) en la industria musical, particularmente en Spotify, ha cobrado relevancia en 2025, reflejando un debate más amplio sobre cómo la tecnología está desplazando a los humanos en diversos campos. Este análisis expande el tema, explorando casos específicos, reacciones de los involucrados y las implicaciones futuras, basándose en investigaciones recientes y declaraciones de expertos.

La AI está impulsando grandes cambios… pero no precisamente buenos

La IA ha transformado sectores como la industria, la medicina y ahora la música, permitiendo la creación de contenido artístico sin intervención humana directa. Sin embargo, en plataformas de streaming como Spotify, esto ha generado tensiones. Reportes, como los de Harper’s Magazine en 2024, han señalado que Spotify utiliza programas internos como Perfect Fit Content (PFC) para comisionar música generada por IA bajo nombres ficticios, como Jet Fuel & Ginger Ales o The Velvet Sundown, acumulando cientos de miles de reproducciones sin presencia real fuera de la plataforma. Esto ha llevado a acusaciones de que Spotify busca reducir el pago de regalías a artistas humanos, desatando protestas y el abandono de usuarios que sienten que se les engaña descaradamente.

The Velvet Sundown

Un caso más sonado hasta ahora es The Velvet Sundown, una banda de rock con más de 550,000 oyentes mensuales en Spotify, según Tom’s Guide (publicado hace 2 días a la fecha de escrito este artículo -2 de julio de 2025-). Sin embargo, carece de presencia en redes sociales, tiene imágenes sospechosamente generadas por IA y una biografía que parece escrita por herramientas como ChatGPT. Otros ejemplos incluyen Aventhis, con 1,072,000 oyentes mensuales. leíste bien, y The Devil Inside, con 700,000, según Music Business Worldwide (publicado el 30 de junio). Estas bandas, sospechosas de ser creadas con IA (herramientas como Suno o Udio), han lanzado múltiples álbumes rápidamente, acumulando streams que desvían regalías de artistas humanos, artistas reales.

La escala del problema es alarmante. Deezer (plataforma de música en línea similar a Spotify) estima que hasta el 70% de las reproducciones de pistas completamente generadas por IA son fraudulentas, y en abril de 2025, el 18% de toda la música nueva cargada en plataformas de streaming era creada con IA, casi el doble que en enero. En Spotify, se identificaron 13 artistas IA con un total de 4,1 millones de oyentes mensuales. Esto afecta el modelo de ingresos de Spotify, donde un fondo limitado se divide según reproducciones, reduciendo las ganancias de artistas humanos. Si una canción generada por IA, que no requiere pagar a compositores ni intérpretes reales, acumula millones de reproducciones, reduce la porción disponible para los creadores humanos. Según un estudio del Centre National de la Musique de Francia, entre el 1% y el 3% de las reproducciones en plataformas populares en 2021 fueron generadas por bots, lo que equivale a entre 1,000 y 3,000 millones de reproducciones fraudulentas. Esta práctica no solo afecta los ingresos de los artistas, sino que también distorsiona los algoritmos de recomendación, haciendo que las canciones de IA aparezcan con mayor frecuencia en listas personalizadas como Discover Weekly o Release Radar.

BANDA HECHA CON IA Seguidores en plataformas
The Velvet Sundown 550,000
Aventhis 1,072,000
The Devil Inside 700,000
Nick Hustles 200,000

Enojo y decepción

Los músicos han reaccionado con fuerte crítica. En The Guardian (3 de junio de 2025), se reportó que artistas independientes enfrentan restricciones y «baneos» automáticos por ser confundidos con contenido fraudulento, mientras la música hecha con IA prospera. Un ejemplo concreto es Kalahari Oyster Cult, un sello de Ámsterdam, que anunció en TuneFountain (27 de junio de 2025) que retirará su catálogo de Spotify el 1 de julio de 2025, declarando que no permitirá que su música «beneficie a una plataforma liderada por alguien que apoya herramientas de guerra». Otro caso es Ice Man Mir, un rapero británico, quien en TikTok expresó su descontento con la inversión de Spotify en tecnología AI militar, afectando a artistas pequeños.

Foros como Reddit (r/musicindustry) muestran que músicos están frustrados por la recomendación automática de contenido artificial en listas de reproducción, con usuarios pidiendo soluciones para bloquearlo. En Fast Company Middle East, Ed Newton-Rex, exvicepresidente de audio en Stability AI, criticó que la música hecha con IA compite directamente con artistas humanos, acumulando cientos de miles de reproducciones.

Spotify se lava las manos

Gustav Söderström, copresidente, director de tecnología y director de productos de Spotify dice:

So there are two questions there. One is, what is Spotify about? We’re a tool for for creators, and if creators want to use A.I. to enhance their music, as long as we follow the legislation and copyright laws, we want them to be able to monetize their music and pay out right? So for us, we’re trying to support creators, and the music catalog has grown tremendously since we started, from tens of millions of tracks to hundreds of millions of tracks, and I think it’s going to keep expanding.

Entonces, hay dos preguntas. Una es: ¿de qué se trata Spotify? Somos una herramienta para creadores, y si quieren usar IA para mejorar su música, siempre que cumplamos con la legislación y las leyes de derechos de autor, queremos que puedan monetizar su música y pagar, ¿verdad? En nuestro caso, intentamos apoyar a los creadores, y el catálogo musical ha crecido enormemente desde nuestros inicios, de decenas de millones de canciones a cientos de millones, y creo que seguirá creciendo.

Spotify, en una entrevista con Medium por Alex Kantrowitz, defendió el uso de IA como una herramienta que amplifica la creatividad, comparándola con sintetizadores del pasado. Gustav Söderström, copresidente y CTO, afirmó que Spotify apoya la IA si cumple con leyes de copyright y no genera música directamente, actuando como plataforma, no creador. Tienen sistemas para detectar violaciones de copyright, pero críticos, como en The Conversation, argumentan que esto no protege lo suficiente a artistas humanos, especialmente con políticas como cortar regalías para canciones con menos de 1,000 reproducciones anuales, según Music Business Worldwide.

El debate sugiere un futuro incierto. The SMU Journal plantea si la música será definida por algoritmos o seguirá siendo un arte humano, con preocupaciones sobre sesgos y pérdida de ingresos para músicos tradicionales. Elicit Magazine ve a la IA como «colaboradora», pero otros sugieren un modelo de economía de streaming de dos niveles, con artistas pequeños migrando a plataformas como Bandcamp. Regulaciones, como las discutidas en Descript, podrían exigir etiquetado claro de contenido AI, pero por ahora, la industria lucha por equilibrar innovación y protección y los creadores verdaderos siguen perdiendo la batalla ante la constancia de los «creadores» artificiales.

La revelación de estas prácticas ha generado una reacción contundente. En foros como Spotify Community y Reddit, los usuarios han expresado su indignación, exigiendo etiquetas claras para identificar música generada por IA y la opción de bloquearla de sus feeds. Una petición en Spotify Community subraya el sentimiento de «decepción y traición» entre los oyentes, quienes sienten que la plataforma ha roto la conexión emocional que la música humana fomenta. Como señala María Teresa Llano, profesora de la Universidad de Sussex, «en las artes, podemos establecer una conexión con el artista; con la IA, esa conexión no existe«.

Artistas reales también han alzado la voz. En febrero de 2024, más de 1.000 músicos, incluidos nombres como Missy Higgins y Jimmy Barnes, apoyaron un informe de APRA AMCOS que advertía sobre el impacto devastador de la IA en la industria musical, estimando pérdidas de hasta 519 millones de dólares para 2027 si no se regula. La Unión de Músicos y Trabajadores Aliados ha calificado al CEO de Spotify, Daniel Ek, como un «belicista que paga salarios de miseria a los artistas», especialmente tras conocerse su inversión de 700 millones de dólares en una startup de tecnología militar. Estas críticas han llevado a algunos artistas a retirar su música de la plataforma y a usuarios a cancelar sus suscripciones en señal de protesta.

El caso de Spotify no es aislado. En septiembre de 2024, Michael Smith, un músico de Carolina del Norte, fue acusado por fiscales federales de generar más de 10 millones de dólares en regalías fraudulentas utilizando canciones creadas por IA y bots para inflar streams. Este caso, el primero de su tipo en Estados Unidos, pone de manifiesto la facilidad con la que los sistemas de streaming pueden ser manipulados y la necesidad urgente de regulaciones más estrictas.

La clase inútil: ¿Se cumplirá lo dicho por Yuval Noah Harari?

Yuval Noah Harari advierte sobre un futuro distópico donde la bioingeniería y las interfaces cerebro-computadora podrían engendrar una desigualdad extrema, dividiendo a la humanidad en una élite de «superhumanos» mejorados y una clase masiva, desechada como «inútil» por carecer de valor militar o económico. Esta visión, sin embargo, merece un escrutinio crítico por los peligros que implica. La posibilidad de que una minoría privilegiada monopolice estas tecnologías profundizaría las ya graves desigualdades actuales, consolidando un sistema donde el poder se concentra en manos de unos pocos mientras se margina a las mayorías. Harari subestima las resistencias sociales, éticas y políticas que podrían frenar esta deriva, pero su escenario ignora también el riesgo de que estas tecnologías, en lugar de crear «superhumanos», amplifiquen sesgos, control social o incluso conflictos violentos. Lejos de ser una mera especulación, esta narrativa subraya la urgencia de regular el acceso y uso de estas innovaciones para evitar que exacerben la exclusión y perpetúen un orden profundamente injusto.

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Rubén Luengas
“Los derechos humanos se violan no solo por el terrorismo, la represión, los asesinatos sino también por la extrema pobreza e injusticia, origen de las grandes desigualdades.”

por Jorge Bergoglio (Papa Francisco)

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Vía Entre Noticias · Rubén Luengas  @rubegluengas

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