El manifiesto de la multinacional de vigilancia pide la fusión entre las ‘Big Tech’ y el Pentágono para una oleada de militarización global con inteligencia artificial.
Por Aleksandr Duguin (Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera)
El Manifiesto de Palantir es mucho más importante que Trump. Trump no es más que un peón insignificante en un tablero de ajedrez de gran envergadura. Su papel consiste en la destrucción total, que no es otra cosa que una fase de preparación para Palantir, el verdadero rey. Tal plan consiste en salvaguardar el dominio de un Occidente en declive por medios radicales.
El Manifiesto de Palantir es el plan del tecnofascismo occidental. La superioridad de la raza blanca basada en la tecnología, libre del antisemitismo, sin sacralidad y sin el socialismo del viejo fascismo histórico. Esta vez, puramente capitalista, favorable a los judíos, profano, materialista, anglosajón y posthumanista.
El Manifiesto de Palantir es iliberal, antihumanista y posglobalista. El tecno-Estado del Occidente global como polo hegemónico: la unipolaridad, el racismo tecnológico y el individualismo tal y como era soñado por Epstein. Bastante compatible con el «israelismo» (definición de Tucker Carlson), que es absolutamente repugnante y anticristiano.
El Manifiesto de Palantir es puro satanismo. Es llevar las tesis de Ayn Rand a su conclusión lógica en la época del capitalismo. El verdadero fin de la historia sin ideas liberales. Bastante compatible con el trinquete degenerativo y el Noumen dentado. Totalmente incompatible con la multipolaridad y la Cuarta Teoría Política.
El Manifiesto de Palantir es la agenda real del gobierno de Trump. A pesar de que el propio Trump fue utilizado y manipulado por poderes mucho más oscuros y autónomos.
El Manifiesto de Palantir e Israel tienen algunos puntos en común y ciertas divergencias. Los «tech bros» pueden sacrificar fácilmente a los judíos en su camino hacia el estado de cosas deseado. ¿O no?
Al abuelo de Peter Thiel no le importaría eliminar a los judíos de alguna manera para alcanzar el mundo tecnofascista global que defiende su nieto. Al menos eso supongo, pero no estoy seguro de ello.
Los chicos de Palantir (tecnofascistas) tienen que luchar contra los globalistas liberales, la multipolaridad, los tradicionalistas y los nacional-populistas. Es demasiado, en mi opinión.
La idea de la liberación de Alemania y Japón del yugo liberal estadounidense es puro fascismo. Pero en ese caso está respaldada por la extrema necesidad de la defensa de Occidente como tal. ¿Qué Occidente? Más o menos el de Jünger: la técnica como destino, pero en este caso me refiero a Ernst y no a Friedrich Georg.
Las transmisiones en directo y los selfies son operaciones psicológicas para que la gente se acostumbre a ser vigilada constantemente. Esa fue la estrategia de Palantir desde el principio.
El tecnofascismo está en auge. Se han quitado las máscaras. Palantir habla abiertamente de sus planes. Eso significa que ya han alcanzado posiciones de poder dentro de la gobernanza mundial.
Ver también: La ‘República Tecnológica’ de Palantir: militarización total del software y rearme de Alemania y Japón
Imagen de archivo de Alexander C. Karp, consejero delegado de Palantir, y su libro The Technological Republic. Foto: The Old Reader
La empresa proveedora de software de análisis de datos para servicios de inteligencia y defensa, Palantir, ha hecho público un manifiesto donde resume sus tesis políticas, pidiendo abiertamente un cambio de rumbo en Silicon Valley para ponerla al servicio directo de la maquinaria militar de Estados Unidos. A través de la cuenta oficial de la compañía en X y citando el libro The Technological Republic —escrito por su consejero delegado, Alexander C. Karp, y su adjunto, Nicholas W. Zamiska—, la corporación sostiene que la «élite ingenieril» tiene la «obligación afirmativa de participar en la defensa de la nación». Este planteamiento supone un giro hacia la integración orgánica plena de las grandes megacorporaciones tecnológicas en el complejo militar-industrial, rechazando lo que califican como una cultura de «complacencia» centrada en aplicaciones de consumo masivo y publicidad.
El documento presentado por la multinacional aboga por el fin de las restricciones militares impuestas tras la Segunda Guerra Mundial, afirmando que «la neutralización de posguerra de Alemania y Japón debe deshacerse». Según los autores de Palantir, el desarme de Alemania fue una «sobre-corrección» y el «pacifismo» japonés constituiría una «amenaza» para el «equilibrio de poder en Asia» en el escenario de la actual disputa geopolítica con China. Esta postura se alinea con la necesidad de expansión de los monopolios tecnológicos hacia nuevos mercados militares, proponiendo que la capacidad de las sociedades para prevalecer requiere «poder duro» y que, en este siglo, dicho poder «se construirá sobre software».
Servicio militar obligatorio universal
En el ámbito laboral y social, Karp y Zamiska proponen recuperar el «servicio nacional» como un «deber universal», sugiriendo el fin de las fuerzas militares totalmente voluntarias para que la sociedad comparta el «riesgo y el costo» de las futuras guerras. Asimismo, el manifiesto carga contra la gestión pública actual, comparando la compensación de los funcionarios con la de las empresas privadas para señalar que el Gobierno federal «lucharía por sobrevivir» bajo criterios de eficiencia empresarial. Según los autores, la nueva era de disuasión ya no será atómica, sino que estará basada en el desarrollo acelerado de «armas de IA», un campo donde aseguran que los adversarios de Estados Unidos no se detendrán en «debates teatrales» sobre ética o seguridad.
Supremacismo cultural occidental
La retórica de Palantir también arremete contra el pluralismo y la neutralidad cultural, afirmando que «ciertas culturas han producido avances vitales» mientras otras permanecen «disfuncionales y regresivas». Los directivos de la compañía instan a «resistir la tentación superficial de un pluralismo vacío», vinculando el éxito tecnológico y económico con la capacidad de las potencias imperialistas para definir lo que ellos entienden como una «identidad fuerte» frente a la «inclusividad» global. Al defender la figura de grandes capitalistas como Elon Musk, la empresa proveedora de análisis de datos reivindica el desarrollo de «narrativas grandiosas» y la implicación en la «seguridad nacional» serían «esenciales» para evitar lo que consideran la «decadencia de la cultura occidental».
Control social y represión
Finalmente, el texto vincula la seguridad nacional con la represión interna del «crimen violento», criticando a los políticos que «se encogen de hombros» ante este problema y pidiendo que el sector tecnológico juegue un rol activo en la vigilancia y el control social de las poblaciones. Palantir advierte que la hegemonía de Estados Unidos, que a su juicio ha permitido un siglo de «paz extraordinaria», depende ahora de que la industria del software renueve su compromiso con las aplicaciones críticas militares. Este proyecto político, que los autores definen como la «República Tecnológica», busca consolidar la transferencia de recursos públicos hacia el desarrollo de tecnología de guerra, priorizando la acumulación de capital a través del control algorítmico, la destrucción en conflictos internacionales y el establecimiento de una distopía de hipervigilancia altamenta tecnologizada vía control algorítmico en el interior de las potencias imperialistas.
Redacción | Entre Noticias
“Los derechos humanos se violan no solo por el terrorismo, la represión, los asesinatos sino también por la extrema pobreza e injusticia, origen de las grandes desigualdades.”






