La tensión entre el Magisterio y el gobierno federal ha escalado drásticamente, abandonando las mesas de diálogo pacíficas para dar paso a las protestas físicas y los reclamos directos. El conflicto central no nace de un malentendido ideológico, sino de un choque frontal entre las promesas hechas en campaña y la cruda realidad del presupuesto nacional. El reclamo tiene nombre y año: la Ley del ISSSTE de 2007. En época electoral, el discurso oficial prometía echar atrás las reformas de pensiones de 1997 y 2007 para recuperar pensiones justas y dignas para los trabajadores del Estado. Sin embargo, la postura desde el poder ha cambiado; hoy, el gobierno enfrenta un grave problema y asegura a los maestros que no hay falta de voluntad para cumplir sus demandas, sino una innegable falta de presupuesto. Desde la administración federal se ha declarado abiertamente que es imposible regresar a la ley del ISSSTE de 2007 simplemente porque los recursos no alcanzan.
Ante este panorama de puertas cerradas en lo financiero, las manifestaciones subieron de tono. Integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) dieron un portazo en las oficinas de la Secretaría de Educación Pública (SEP), ubicadas sobre avenida Universidad, al sur de la Ciudad de México. La protesta derivó en una verdadera batalla campal: tras enfrentarse a la policía que intentó dispersarlos con gases, los manifestantes lograron romper el acceso, colarse a las instalaciones, destrozar vidrios y quemar muebles al interior del edificio. Para el gobierno federal, estos actos de violencia perpetrados por personas con rostros cubiertos son vistos como una clara provocación. Argumentan que se busca incitar a la represión como antesala de eventos internacionales, advirtiendo que las autoridades no caerán en ese juego.
A pesar de la crisis física y las limitaciones presupuestales, el gobierno destaca que el diálogo no se ha roto y ha rendido algunos frutos. Como ejemplo, señalan el decreto emitido por la Presidenta Claudia Sheinbaum el 24 de junio para detener y revertir el incremento en la edad mínima de jubilación, estableciéndola en 55 años para los hombres y 53 años para las mujeres. Además, se reiteró el compromiso de desaparecer la USICAMM, una de las demandas históricas y clave del Magisterio.
No obstante, para la CNTE estas medidas resultan insuficientes para levantar su huelga nacional. Los maestros acusan que el discurso de campaña fue meramente demagógico, ya que hoy siguen sin tener una respuesta a sus demandas centrales. Por ello, exigen que sea la propia Presidenta quien encabece la mesa de diálogo y genere una ruta de salida real, recordándole que fue ella misma quien prometió la abrogación total de la ley del ISSSTE de 2007. Hasta que no haya una solución de fondo, el Magisterio ha sido contundente: permanecerán en paro.
“Los derechos humanos se violan no solo por el terrorismo, la represión, los asesinatos sino también por la extrema pobreza e injusticia, origen de las grandes desigualdades.”






