El partido que ganó en Alemania apoya al sionismo y quiere prohibir el matrimonio entre personas del mismo sexo, pero su dirigente es lesbiana y está casada con una mujer

Alice Weidel promueve un día una plataforma del partido que define explícitamente a la familia como la unión de un hombre y una mujer, y al día siguiente da la vuelta al calcetín y declara su amor por su pareja lesbiana de origen inmigrante.

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A pesar de que se lo han preguntado muchas veces, Weidel se niega a explicar cómo concilia la aparente contradicción entre su vida personal y la visión de la sociedad que representa su partido. “No soy queer, pero estoy casada con una mujer que conozco desde hace 20 años”.

Alice Weidel, dirigente de Alternativa para Alemania (AfD), es la antítesis de todo lo que se podría imaginar que podría ser una líder de extrema derecha. Su partido defiende la familia tradicional de un hombre y una mujer, pero ella es lesbiana y está criando a dos hijos adoptados con su pareja. Tiene un discurso nacionalista alemán, y reclama el cierre de fronteras y el fin de la globalización, pero pasa la mayor parte —o casi todo— de su tiempo en Suiza. La AfD quiere deportar en masa a miles de extranjeros, pero la pareja de Weidel en unión civil, la productora cinematográfica Sarah Bossard, es originaria de Sri Lanka.

Si hay algo que define a la dirigente alemana, son estas contradicciones y la forma en que hace malabarismos entre su vida política y personal en público. Nada en ella es típico de un partido cuya base electoral está formada principalmente por hombres conservadores de bajos ingresos de la antigua Alemania del Este.

Pero si su historia personal sugiere una «suavización» de la línea del partido, su lenguaje no lo es. Ha prometido derribar turbinas eólicas y despedir a los profesores de estudios de género. Ha hablado de “remigración”, un término utilizado por la extrema derecha que se interpreta ampliamente como un código para las deportaciones.

“Dejen absolutamente claro a todo el mundo: las fronteras alemanas están cerradas”, dijo a una multitud que la vitoreaba cuando la AfD la nominó oficialmente como su candidata en enero de 2025.

Weidel se ha negado constantemente a distanciarse de los miembros considerados como los más extremistas de su partido, algunos de los cuales han minimizado el Holocausto y el pasado nazi de Alemania.

Su abuelo fue miembro del partido nazi y fue nombrado juez militar en la Varsovia ocupada, informó Die Welt, un diario conservador. Weidel respondió que no conocía a su abuelo, que murió cuando ella tenía 6 años, y que el pasado nazi nunca fue un tema de discusión en su familia.

A pesar de que se lo han preguntado muchas veces, Weidel se niega a explicar cómo concilia la aparente contradicción entre su vida personal y la visión de la sociedad que representa su partido. “No soy queer, pero estoy casada con una mujer que conozco desde hace 20 años”, dijo.

Los expertos dicen que el hecho de que la vida personal de Weidel desafíe la ortodoxia del partido, realza en realidad su afirmación de llevar la bandera de AfD y hace que el partido parezca más convencional. Weidel intenta normalizar el partido al tiempo que lo radicaliza aún más, una maniobra que, como vemos en estas elecciones de septiembre de 2026, está dando sus frutos.

Alice Elisabeth Weidel tiene 47 años, habla inglés y mandarín —la principal lengua estándar de China—, es doctora en Economía, trabajó en Goldman Sachs y vivió varios años en China. Formó una familia con Sarah Bossard, una productora cinematográfica suiza de origen asiático, y tienen dos hijos, ambos gestados por Bossard mediante donación de esperma. Su familia reside buena parte del tiempo en Einsiedeln, en el cantón suizo de Schwyz, aunque Weidel sostiene que su residencia principal y el centro de su actividad política están en Alemania. Nada en esa descripción parece corresponder al retrato convencional de la dirigente de un partido ultraderechista, nacionalista, ferozmente restrictivo en inmigración y defensor de la familia tradicional.

 

«La paradoja Weidel comienza allí. Cuanto más se examinan su biografía y su carrera, más contradicciones aparecen. Pero esas contradicciones, lejos de destruirla políticamente, parecen haberse convertido en una de sus principales fortalezas».

La realidad de Weidel: Es una economista de formación académica impecable que trabajó durante años precisamente para grandes símbolos del capitalismo global que su partido critica, como las firmas financieras internacionales Goldman Sachs y Bank of China.

En su «plan de futuro» para Alemania, la AfD, evocando al argentino Javier Milei, habla de meter la «motosierra» en la plétora de ayudas sociales y subsidios del Gobierno Federal, sobre todo los dirigidos a solicitantes de asilo y refugiados, y los enfocados en la protección del clima. En vez de completar la transición hacia la generación por renovables y la movilidad eléctrica, urge levantar las prohibiciones a los motores de combustión interna y la calefacción con gasóleo, prolongar el funcionamiento de las centrales térmicas de carbón y reactivar las centrales nucleares, todo en aras de la autosuficiencia energética.

 

Redacción | Entre Noticias

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Rubén Luengas
“Los derechos humanos se violan no solo por el terrorismo, la represión, los asesinatos sino también por la extrema pobreza e injusticia, origen de las grandes desigualdades.”

por Jorge Bergoglio (Papa Francisco)

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Vía Entre Noticias · Rubén Luengas  @rubegluengas

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