Estados Unidos busca mantener “silenciosa” la guerra contra Irán hasta elecciones de noviembre: reporte

Las dificultades para EE.UU. no son únicamente políticas. La prolongación de la guerra también está generando preocupación dentro de las propias Fuerzas Armadas estadounidenses.

Proyecto nuevo (28)

Según un informe, altos funcionarios de la Casa Blanca buscan mantener contenido el conflicto con Irán hasta las elecciones de noviembre, mientras el desgaste militar y el rechazo dentro de EE.UU. a la escalada aumentan la presión sobre Donald Trump.

La guerra contra Irán está colocando al Gobierno del presidente de EE.UU., Donald Trump, ante un dilema cada vez más complejo: Washington busca mantener la presión sobre Teherán, pero la situación se vuelve más difícil de gestionar a medida que se acercan las elecciones legislativas de noviembre. Según un informe, altos asesores de la Casa Blanca buscan evitar que el conflicto se intensifique y termine convirtiéndose en un problema para el gobernante Partido Republicano, mientras continúan los ataques cruzados con Teherán y no se vislumbra una salida al conflicto a corto plazo.

«Mantenemos la presión sobre Irán, pero noviembre es una prioridad», afirmó un funcionario de la Casa Blanca a la agencia de noticias Reuters.

Cuatro funcionarios estadounidenses citados por la agencia aseguraron que el calendario electoral está adquiriendo un peso creciente en las deliberaciones internas del gobierno. Los republicanos afrontan unos comicios en los que intentarán conservar sus ajustadas mayorías en el Senado y la Cámara de Representantes, mientras el conflicto pierde apoyo entre los estadounidenses.

Y es que la guerra se ha prolongado mucho más allá de las promesas de Trump, quien, tras lanzar la ofensiva contra Irán el 28 de febrero, afirmó que el desenlace llegaría en menos de un mes. Además, sus efectos han traspasado ampliamente las fronteras iraníes: la respuesta de Teherán llevó los ataques al Golfo y convirtió el estrecho de Ormuz en uno de los principales focos de tensión.

En este contexto, el rechazo de la población estadounidense añade presión al Gobierno de Trump. Solo el 31% de los estadounidenses aprueba la guerra, frente a un 63% que la rechaza, según un sondeo de Reuters/Ipsos realizado a finales de agosto. A ello se suma el aumento del precio de la gasolina, un factor especialmente sensible para los votantes.

Con todo, mantener el conflicto relativamente contenido o silencioso hasta las elecciones del 3 de noviembre tendría una doble ventaja para Washington: evitar que la guerra domine la campaña republicana y dar tiempo a las Fuerzas Armadas para reponer unas reservas de munición que se han reducido considerablemente durante la campaña.

Las fuentes citadas por Reuters señalaron que una reanudación de operaciones a mayor escala después de los comicios es una posibilidad que se contempla, aunque una nueva guerra a gran escala no constituye, por ahora, una decisión tomada.

Dentro del gobierno, dos funcionarios aseguran que el vicepresidente de EE.UU., JD Vancem y el secretario de Estado, Marco Rubio, respaldan la idea de mantener el conflicto relativamente “silencioso” hasta noviembre, según Reuters.

Un dilema militar y político
Así, el calendario político de Trump puede estar condicionando la estrategia estadounidense, pero la dinámica sobre el terreno amenaza con hacer que sea Teherán, y no la Casa Blanca, quien termine determinando cuánto tiempo puede mantenerse esa contención.

La presión iraní coloca a Estados Unidos ante un problema difícil de resolver. No responder puede interpretarse como una señal de debilidad, mientras que hacerlo con mayor contundencia puede desencadenar precisamente la escalada que Washington intenta evitar.

Los dirigentes iraníes tienen, además, incentivos para mantener la presión. Después de meses alterando el tráfico en Ormuz y ante la falta de una fuerte contestación interna, Teherán probablemente continuará atacando periódicamente objetivos estadounidenses y de sus aliados del Golfo, desde bases militares y buques hasta infraestructuras energéticas.

“El régimen tiene todos los incentivos para alterar la ‘calma’”, afirmó Barbara Leaf, quien fue la principal responsable del Departamento de Estado para Oriente Medio durante la presidencia de Joe Biden, a Reuters. A su juicio, esa calma «no es realmente una calma», ya que el objetivo declarado de la administración estadounidense es aumentar de forma significativa la presión económica sobre Irán. Reporte completo: aquí

Redacción | Entre Noticias

Fuente: TRT

la frase del día ENTRE NOTICIAS
Rubén Luengas
“Los derechos humanos se violan no solo por el terrorismo, la represión, los asesinatos sino también por la extrema pobreza e injusticia, origen de las grandes desigualdades.”

por Jorge Bergoglio (Papa Francisco)

Compartir:

Vía Entre Noticias · Rubén Luengas  @rubegluengas

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here