El gobierno consolida su deriva liberal privatizadora con reformas en el sector eléctrico y de hidrocarburos que terminan con el control estatal de sectores estratégicos.
Por Gabriela Rojas | 3/06/2026
Este 2 de junio, la Asamblea Nacional de Venezuela aprobó en primera discusión una reforma a la Ley Orgánica del Sistema y Servicio Eléctrico que abre el sector a la privatización. Esta medida pone fin al monopolio estatal que Corpoelec ejerció durante casi dos décadas, permitiendo empresas mixtas (con participación estatal superior al 50%), compañías de mayoría privada o incluso totalmente privadas en generación, transmisión, distribución y comercialización de energía. Se contemplan concesiones de hasta 25 años y un esquema tarifario para atraer capital.
Delcy Rodríguez, presidenta encargada desde enero de 2026 tras el secuestro del presidente constitucional Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, presentó esta reforma como parte de un paquete de 12 leyes hechas a medida para el capital privado.
La privatización eléctrica y la deriva liberal
La reforma representa un cambio estructural profundo. Hasta ahora, el Estado controlaba íntegramente el Sistema Eléctrico Nacional. La nueva normativa permite una participación privada amplia. Sectores críticos denuncian que esto supone el fin del modelo chavista de control estatal sobre recursos estratégicos que garantizaba la soberanía del país.
Esta medida consolida una deriva liberal en el gobierno de Delcy Rodríguez. Tras asumir como encargada, su administración ha impulsado reformas económicas que contrastan con el ideario bolivariano de soberanía y control estatal. La privatización parcial del sector eléctrico se alinea con un paquete más amplio de reformas que priorizan inversión privada, en un país que durante el chavismo rechazó el modelo neoliberal.
Otra medida polémica: La reforma de la Ley de Hidrocarburos
Una de las medidas que también ha generado mucha polémica es la reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, firmada por Delcy Rodríguez en enero. Esta ley revierte principios centrales del chavismo al abrir el sector petrolero a mayor control privado y extranjero. Entre los cambios, las empresas privadas pueden asumir gestión técnica y operativa, incluso en empresas mixtas donde el Estado mantiene al menos 50%. Se permite la comercialización directa de crudo por privados. Se reducen regalías (tope del 30%), se flexibilizan impuestos y se habilita arbitraje internacional. Además, se validan contratos previos de participación productiva con privados.
Estas modificaciones dan mayor poder a petroleras privadas y extranjeras, facilitando inversión pero reduciendo el rol protagónico del Estado en la renta petrolera, pilar histórico del modelo chavista. Dicha reforma marca un retroceso ideológico para quienes defienden la nacionalización de 1976 y su radicalización bajo Chávez.
Otras acciones, como revisiones de empresas públicas para transferir activos al sector privado o diálogos para reformar la Ley del Trabajo, refuerzan esta tendencia liberal.
Desmantelamiento interno del chavismo
Maduro fue secuestrado en enero de 2026 y trasladado a una prisión en Nueva York (Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn), donde le han organizado un juicio farsa con cargos relacionados con narcotráfico. Su ausencia ha dejado un vacío que Delcy Rodríguez ha llenado como presidenta encargada.
Desde esta perspectiva, el gobierno actual —tutelado por EE.UU— estaría desmantelando elementos centrales del chavismo desde dentro: control estatal de sectores estratégicos, rechazo a privatizaciones y énfasis en soberanía económica. Reformas como estas se perciben por sectores duros como una traición a la herencia de Chávez y Maduro. Se habla abiertamente de un gobierno entreguista, que está sometido al imperialismo.
Nicolás Maduro, desde su prisión en Nueva York, probablemente observa estos cambios con profunda contrariedad, viendo cómo figuras de su propio círculo impulsan un modelo que él combatió durante años. El chavismo, nacido como rechazo al neoliberalismo de los 90, enfrenta ahora su desmantelamiento interno. Venezuela vive un capítulo inédito de su historia reciente en el que el nuevo gobierno de ‘Los Rodríguez’ está llevando a cabo la liquidación de la Revolución Bolivariana.
Redacción | Entre Noticias
Fuente: Periodismo Alternativo
“Los derechos humanos se violan no solo por el terrorismo, la represión, los asesinatos sino también por la extrema pobreza e injusticia, origen de las grandes desigualdades.”






