La marcha significó el rugido de indignación y desesperación del Sinaloa herido por las armas criminales e igualmente lastimado por la desidia y simulación del Gobierno que manipula las estadísticas de la violencia para convertirlas en cuentas alegres.
“Pueden ir en paz”, expresó el obispo de Culiacán al final de su misa dominical, una marcha por la paz en Culiacán, como protesta por dos años del estallido de la Guerra Interna del Cártel de Sinaloa.
Sobre la avenida Álvaro Obregón avanzaron miles de personas, por lo menos unas 10 mil, la mayoría vestidas de blanco como se fijó en la convocatoria de un movimiento llamado “Sinaloa ponte de pie”. Desde lejos, parecía una sola marcha, unificada. De cerca se podía ver a muchas marchas caminando al mismo tiempo, reportan las crónicas de medios locales.
Todos llegaron a la misma avenida bajo la misma intención, pedir paz para Sinaloa, pero cada quien con una forma diferente de ver la violencia que, desde el 9 de septiembre del 2024, ha recrudecido a los delitos de alto impacto.
Rosa Lidia Félix, madre de Jesús Tomás Félix Félix, desaparecido el 31 de octubre del 2024, llegó a la marcha para exigir la aparición o información sobre su hijo.
Había llegado como Adriana Verdugo, Clara Sainz, Marta Elena Ruelas, Rosa Isela Ibarra, Berenice López, entre otras víctimas, a una movilización convocada para acompañarlas y para colocar en el centro a quienes durante dos años de violencia siguen buscando a un desaparecido o esperan justicia por un homicidio.
Que nadie se haga ilusiones de que la simple ausencia de guerra, aun siendo tan deseada, sea sinónimo de una paz verdadera. No hay verdadera paz sino viene acompañada de equidad , verdad, justicia, y solidaridad. Juan Pablo II
Redacción | Entre Noticias
“Los derechos humanos se violan no solo por el terrorismo, la represión, los asesinatos sino también por la extrema pobreza e injusticia, origen de las grandes desigualdades.”






