Mientras la ONU pide una investigación, EU amenaza con acciones unilaterales en Siria

Siria asegura haber entregado información hace unas semanas a la ONU y a la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) que probarían quiénes realizaron el ataque en el norte del país árabe.

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“El que busca la verdad corre el riesgo de encontrarla” (¿quién la estará buscando en realidad?)

Una “clara investigación” para “eliminar todas las dudas” sobre la autoría del ataque químico en la localidad de Jan Seijun, en el norte de Siria, en el que murieron 72 personas, entre ellas 20 menores. Es lo que ha solicitado el secretario general de la ONU António Guterres.

“Creo que necesitamos una muy clara investigación para eliminar todas las dudas, y necesitamos que haya una responsabilidad basada en los resultados de esa investigación”, indicó Guterres a su llegada a la conferencia internacional sobre Siria en Bruselas.

Donald Trump dijo por su lado que ‘se han cruzado todas las lineas':

“Lo que vimos ayer, con niños y bebés sufriendo efectos de gases tóxicos, ha tenido un gran impacto en mí y ha cambiado mi actitud hacia Siria y hacia Assad”, agregó el mandatario en una rueda de prensa conjunta con el rey de Jordania, Abdullah II, de visita en Washington.

 
Tanto el Gobierno de Siria en Damasco como la oposición, se han culpado mutuamente del ataque ocurrido en Jan Shinjún, localidad ubicada en la provincia de Idlib, en el norte de Siria, una región que en su mayoría está en manos de los insurgentes yihadistas o islamistas.

El ataque ocurrió a las 7 de la mañana del martes 4 de abril cuando muchas de las familias afectadas aún dormían. El súbito bombardeo que “vino desde el cielo”, según los testigos, dejó cuerpos sin vida en las calles y a personas sufriendo espasmos y crisis de asfixia.

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Según el vicecanciller sirio, Faisal al-Miqdad, su país entregó hace unas semanas informes documentados a la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) y a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre el traslado de material tóxico a Siria por parte de grupos terroristas, incluido el Frente Al-Nusra— actualmente denominado Frente Fath Al-Sham y exfilial siria de Al-Qaeda. Faisal al-Miadad, en entrevista con la cadena libanesa Al Mayadeen, acusó también a Gran Bretaña, Francia, Turquía y Arabia Saudita de estar detrás del crimen del ataque químico en la ciudad de Khan Sheikhun.

“Los grupos armados y sus operadores en Gran Bretaña, Francia, Turquía y Arabia Saudita son los que cometieron este crimen”.

 
“Sacrificar la vida de civiles sirios de esta forma para alcanzar metas políticas es una política mezquina”, aseveró el vicecanciller sirio, en alusión a un comunicado del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, en el que, según la agencia siria de noticias SANA, derramaba lágrimas de cocodrilos por el futuro de la nación siria mientras él es responsable de la muerte de decenas de miles de sirios.

Por su parte, dirigentes políticos occidentales y la oposición siria señalaron al gobierno sirio como el responsable:

“Todas las pruebas que he visto sugieren que fue el régimen de Al Assad… usando armas ilegales contra su propio pueblo”, afirmó el secretario de Exteriores británico Boris Johnson.

El presidente francés, François Hollande, aludió a la “responsabilidad” de Al Assad en la “masacre” y la Casa Blanca denunció un “acto odioso del régimen” de Damasco.

 
En este contexto de acusaciones mutuas sobre la responsabilidad del abominable ataque en Jan Seijun, valdría la pena tomar en cuenta las declaraciones del oficial retirado de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), Larry Johnson, publicadas por RT el 27 de agosto de 2016, en el sentido de que los países occidentales “no quieren admitir que autorizan e incluso apoyan a los llamados grupos rebeldes en Siria:

“Utilizan las armas químicas como un pretexto para cargar la responsabilidad sobre el Gobierno de Bashar al Assad”, afirma Johnson, subrayando que se trata de una campaña psicológica planificada para dirigir una acción contra el mandatario sirio.

 
Durante la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU convocada este miércoles la embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley señaló:

“Cuando la ONU fracasa sucesivamente en su deber de actuar colectivamente, hay momentos en la vida de los Estados en que nos vemos obligados a tomar nuestras propias acciones”.

 
La embajadora no precisó cuáles serían esas acciones propias de los Estados, cuyo anuncio contradice la petición del secretario general de la ONU de generar una “clara investigación” y se actúe responsablemente basados en los resultados de esa investigación.

Por su parte Rusia, que tiene poder de veto en Naciones Unidas, fijó su postura al considerar inocencia del gobierno de Bashar al Assad, afirmando que el material químico involucrado había sido ocultado por rebeldes en un almacén terrestre que, según esta versión, estalló durante los enfrentamientos, por lo cual no habrá condena alguna en ese sentido.

“Los estadounidenses quieren salir de la crisis y guardar las apariencias. Una solución posible sería un acuerdo político. Y lo hicieron al declarar que aceptan a Bashar Asad como presidente sirio. Creo que más tarde habrá un encuentro con él en una mesa de negociaciones”, manifestó el experto.

 
Como miembro con poder de veto, Rusia ha pedido al Consejo de Seguridad de la ONU que se lleve a cabo una investigación “objetiva” sobre el supuesto ataque con armas químicas en Siria que ha dejado más de 100 muertos antes de que el órgano tome una decisión.

Los rusos argumentan en este mar de versiones encontradas, que el Ejército sirio bombardeó el martes un arsenal de armas químicas rebelde en la localidad de Jan Shijún, lo que causó la tragedia. “Estas instalaciones contenían fábricas para producir proyectiles cargados con agentes tóxicos”, ha dicho el portavoz del Ministerio de Defensa, Igor Konashenkov.
 

Entre Noticias/Agencias

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